Vacunas : un carrusel de malas gestiones




No es una exageración decir que estamos como antes de la primera ola, con una desventaja táctica de meses y con una ciudadanía relajada. Hay algunas novedades. El férreo Vizcarra fue relevado por el taciturno Sagasti, quien previsiblemente optó por dejar el Ejecutivo en piloto automático. Eso era lo sensible, pero deja a macerar algunos errores graves, como la descoordinación entre el MINSA, el Comando Vacuna y el Colegio Médico.

Con una segunda ola en ciernes, esos desatinos germinan notoriamente. ¿Qué sucedió con las 50,000 vacunas con su propia cadena de frío que Neuhaus del Comando Vacuna aseguró para diciembre? De diciembre 2020, se corrigió la expectativa de primer lote al primer trimestre del 2021, justo antes de las elecciones, y no con 50,000, sino con millón y medio. Luego la PCM volvió a cambiar la fecha tentativa al primer semestre. Es “para no generar falsas expectativas”. Sin embargo, hay algunas expectativas muy reales: aunque llegaran hoy, considerando que Pfizer prescribe dos dosis por persona, inmunizar con una eficiencia suiza a 750,000 personas es un saludo a la bandera ineficaz para proteger a una población de 32 millones en campaña electoral. Si Neuhaus estaba mal asesorado y él asesoraba a quien asesoraba al Presidente, bueno... ¿han jugado al teléfono malogrado? ¿Lo trágico? El costo político no lo va a asumir Vizcarra. Él era presidente cuando el MINSA empezó a hablar con Pfizer. Él era presidente cuando se enfrió la negociación con AstraZeneca. Él era presidente cuando el gobierno invirtió en millones de pruebas serológicas de pésima calidad, con hasta 50% de falsos negativos. Pero logró salir a tiempo, tal vez hasta calculadamente para evitar quemarse con las papas que él mismo sancochó.

Claramente, la bola de nieve no se detiene en Palacio. El gobierno no es el único responsable de que, por ejemplo, Lima, con 10 millones de habitantes, tenga 39 % de seroprevalencia, según el MINSA. Su metodología de estudio es reservada, y por lo tanto no está sujeto a escrutinio público, pero los números son consistentes con la evolución de la pandemia, según señala el Dr. Edward Málaga-Trillo de la UPCH en una breve nota del Washington Post. Como referencia, Europa tenía entre 5 y 10% luego de su primera ola. Eso significa que los peruanos se han infectado mucho más, tanto por descuido como por genuinas desventajas económicas que descartan el teletrabajo para muchos. Ahora, como bien se ha mencionado en tribunas prestigiosas como The Lancet, es la baja seroprevalencia lo que revela una mayor susceptibilidad a segundas olas. Quizás Lima estaría mejor preparada que, por ejemplo, Madrid. Pero es cierto que el número de personas aún susceptible es más que suficiente para colapsar la infraestructura existente, y el Colegio Médico así lo cree. Es más: evalúan cuarentena dura del 22 de diciembre al 6 de enero. Este también contaría como un saludo a la bandera, sabiendo lo enfrentado que puede estar su gremio con el MINSA.

Una última reflexión, en alguna medida como defensa de los gestores pasados, el Perú y otros países han sido presa de la teoría de juegos. Uno de sus postulados es que el beneficio de una opción varía dependiendo de cuántos jugadores opten por ella. En este caso, las mejores apuestas para la vacuna se han precarizado, irónicamente, porque hubo demasiados compradores. Precisamente porque no pueden satisfacer tanta clientela, deben priorizar a los pagos completos sobre los adelantos, y a estos por sobre las meras promesas. Era algo lógico, pero difícilmente previsible.

Aunque se quiera responsabilizar a un Congreso desestabilizador, la principal autoría de los desatinos recae sobre el Ejecutivo y sus dependencias. ¿Qué toca hacer, entonces? ¿Sacar a Mazzetti como responsable política? ¿Desaparecer el Comando Vacuna, relegando sus funciones a la dirección del MINSA? ¿Incluir formalmente al Colegio Médico en la toma de decisiones? ¿Nos mandamos con alguna otra alternativa, como ya evalúa el MINSA? Decisiones. Todo cuesta. Salgan y hagan sus apuestas, ciudadanía. Después de la guerra, todos son generales. Ojalá después de la pandemia, todos seamos un poco más salubristas públicos.

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