• Carlos Vásquez

"The Morning Show" y el caso Pérez Garland


En noviembre del año pasado, Apple TV+ estrenó una de sus series originales, “The Morning Show”, protagonizada por Jennifer Aniston, Reese Witherspoon y Steve Carell. Este drama toma como punto de partida las denuncias de acoso sexual contra el presentador de noticias matutinas, Mitch Kessler (Carell), formuladas por trabajadoras del programa The Morning Show. Ante ello, los productores y ejecutivos del programa deciden despedir a Kessler y dejar que su compañera Alex Levy (Aniston) dirija sola el programa por un tiempo breve, mientras se busca el reemplazo de acusado periodista.


Lo interesante dentro de esta primera temporada, es el bagaje de preguntas implícitas que nos deja a medida que cada episodio finaliza. ¿En qué medida el acusado es consciente del daño que ha causado? ¿La satanización hacia un acosador depende de la gravedad de sus acciones? ¿Cómo es que los actos de acoso llegaron a ocurrir dentro de un área laboral? Respecto a esta última pregunta, The Morning Show nos presenta un lado inquietante al que, al parecer, no se suele prestar atención cuando situaciones como esta salen a relucir en la sociedad actual. Y es que los recurrentes hostigamientos sexuales no se dan en áreas totalmente privadas, sin el conocimiento de otros empleados dentro del lugar de trabajo. De hecho, tal como se expone, los directivos, productores y hasta compañeros cercanos son conscientes de los abusos continuos que se presentan sobre otras personas y es gracias a su silencio que el acosador puede continuar perpetuando tales actos.


Así, se llega al caso de Frank Pérez-Garland, director de cine y profesor, quien fue denunciado la semana pasada por haber cometido acoso sexual hacia compañeras de trabajo y alumnas. Ante tales denuncias, Pérez-Garland admitió sus actos; sin embargo, describió su accionar como “seducción intensa”. Ante ello, se generaron pronunciamientos en redes sociales por parte de varias personas en contra de las acciones perpetuadas por Pérez-Garland. Sin embargo, resulta especialmente extraño que esta noticia haya perdido fuerza en tan solo las primeras horas de haberse conocido.


Como se sabe, hoy en día gran parte de los medios de comunicación nacionales expresan su posición a favor del respeto entre las personas, principalmente hacia las mujeres, rechazando cualquier tipo de abuso que pueda cometerse. Además, casi a diario los noticieros presentaban casos de violencia doméstica y feminicidios para exponer este problema social antes del contexto de la pandemia en el país. Sumado a ello, se tiene también una gran cantidad de periodistas sensacionalistas enfocados en la farándula local, que no dudan en exponer infidelidades, irregularidades legales de personas famosas, entre otros.


Por lo tanto, desconcierta que estos personajes de los medios nacionales no hayan seguido la situación del cineasta acusado. Es más, incluso el programa dedicado a alimentarse del morbo sobre la vida de las celebridades, Magaly TV La Firme, solo le dedico 6 minutos al caso de Pérez-Garland al día de conocerse las denuncias. Después, los focos giraron hacia el romance entre una celebridad futbolística y una presentadora de televisión. Tal como la situación expuesta en The Morning Show, se observa un grupo de personas que consideran oportuno mirar hacia otro lado antes que reconocer y exigir, como suelen hacer respecto a otros casos, una mayor investigación, para que “todo el peso de la ley caiga sobre el responsable”.


Lo que queda claro ante esta situación es que el poder que tiene un sujeto que hostiga sexualmente (Kessler/Pérez-Garland) no nace solo de su posición superior, sino también de aquellos que lo rodean, quienes saben de esa forma de su forma de proceder y, aun cuando las denuncias son públicas y el agresor es confeso, prefieren guardar silencio.


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