Rumbo al Oscar: Algunas posibilidades



Resulta ya aburrido mencionar que el 2020 fue un año atípico. Estamos hartos de recalcar lo evidente, pareciendo una enciclopedia chillona que se abre día y noche frente a nuestras narices. Sin embargo, siempre que se hable de cine (o en general de lo que hablemos), tenemos que mencionarlo. Parece que nos gusta excusar y no hubo mejor ocasión para nuestra comodidad que ya estemos en el 2021.

Hago este pequeño párrafo para sintetizar la razón por la que me es sencillo establecer un ejercicio de juicio frente a ciertas películas, en especial a aquellas que compiten por la categoría suprema para el mercado global de cine: El Oscar y sus “mejores películas”. Hay, evidentemente, una carencia de producciones, que no resulta novedoso, pero sí estruendoso, en esta edición de los premios de la academia. Al menos para mí. Y me pongo en esta posición chillona (hipócritamente), porque al parecer a esta asociación se le pasó la mano con la corrección política o sus leyes de inclusión. O quizá todo es un quejido y las cintas como First Cow o Never, Rarely, Sometimes, Always son infinitamente inferiores a Promising Young Woman y The Trial of the Chicago 7. No quiero que se malinterprete el mensaje, puesto que resulta necesario visibilizar los problemas que acarrean a la sociedad desde hace muchísimo tiempo y ello se aplaude; sin embargo, no puedo aceptar, de ninguna manera, que este ejercicio a veces pierda el rumbo en las premiaciones que, si bien no son en su totalidad las que determinan si algo está bien o mal, son aquellas las cuales otorgan mayor visibilidad a las producciones (en este caso Hollywoodenses). Y lo que quiero decir aquí es que, sin duda, este año tenemos unas cuantas películas contadas que están bien hechas o son formidables. Si una ley, eso creo, del cine es atender a los planos de la cinta y que estos se encuentren en pugnas de interpretación, como todo arte cinematográfico, me resulta absurdo que estén nominadas películas que son, simplemente, teatro filmado.

Hollywood tiene estándares altísimos de producción, algo innegable y muy notorio en este siglo. Es por ello que sus categorías actorales son siempre las más disputadas. Este año nos ha tocado ver una interpretación magistral por parte de los 5 hombres nominados a la categoría de actor principal: Riz Ahmed, Chadwick Boseman, Anthony Hopkins, Gary Oldman y Steven Yeun. En la categoría a mejor actriz no sucede lo mismo; sin embargo, si nos ponemos a revisar papel por papel, siempre lo que hace mejor a una interpretación que a las otras es la gesticulación y el cómo trabajan mejor los papeles que son aparentemente “normales”. Viola Davis está igual que siempre y Frances McDormand es quien se llevará la estatuilla al igual que el grandioso Daniel Kaluuya en su categoría respectiva. Entre sus otras categorías casi decantadas, está más que claro que la categoría a película animada se la llevará, nuevamente, Pixar. Algo, sin duda, merecido, pero es reconfortante ver este año a Wolfwalkers (Apple TV+) entre las que pueden arrebatarle el premio a Soul. Lo mismo sucede con el premio a mejor dirección, el cual, me atrevo a decir que está en un 99% asegurado para la directora Chloé Zhao, odiada por la crítica argentina, aclaro, y alguno que otro mexicano que reniega cuando ven tiempos muertos en la pantalla. Nomadland, la cual también parece que se llevará el premio a mejor película, está dirigida con temple. No hay nada que reprochar ahí. Ni Vinterberg ni Fincher ni Jesús Cristo puede (o merecerían) arrebatarle el premio a Chloé y a Nomadland.




Finalizo este breve comentario hablando acerca de la categoría a mejor fotografía, que al parecer no es tan disputada, pero podría generar, de alguna y otra forma, sorpresas dentro de la premiación. Para empezar, esta es la categoría, si bien no la más fácil de “pronosticar”, sí la más sencilla de entender y confirmar su validez, porque aquí votan solo los directores de fotografía y para pedantes… hablamos. Descartando “The Trial Of The Chicago 7”, una película que tiene un sólido guion (mas no notable) y actuaciones sobresalientes, de ahí, no creo que tenga el peso de competir a mejor película y, tampoco, a mejor dirección de fotografía. Las cintas que compiten aquí son Judas And the Black Messiah, en un trabajo formidable de Sean Bobbitt; Nomadland, con un grandioso uso de los espacios por parte de Joshua J. Richards; Mank, con todo el presupuesto que te imaginas, logrando un blanco y negro perfecto, una bruma y una atmósfera evocativas y, sobre todo, un gran manejo de los planos, todo esto de la mano del gran Erik Messerschmidt y, finalmente, una preciosa cámara en mano, que se nutre del documentalismo y termina siendo un ejercicio preciso de cómo trabajar la fotografía en secuencias de acción que generen no solo impresión y adrenalina visceral, sino, incluso, pausas y pinturas para la retícula, esto con el gran trabajo de Dariusz Wolski para News Of The World. Para mí esta es la mejor categoría de todas, la más disputada, la más divertida… la más merecida. No me atrevo a escoger a dedo entre una y otra. Por pronóstico de premiaciones anteriores, creo que ganará Mank; Sin embargo, si pueden repartir el Oscar y darle a cada fotógrafo un pedazo de la estatuilla por cada buen trabajo hecho, sería lo más justo. Aunque Fincher, después de haber invertido una millonada en la producción de Mank para la fotografía, no estaría tan de acuerdo. Ya veremos qué pasa este 25 de abril.

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