Los olvidados: El realismo irracional. ¿Es la cinta de Buñuel una película realista o surrealista?



Para responder a la interrogante planteada acerca de que, si Los olvidados es una cinta neorrealista o surrealista, habría que iniciar aclarando, brevemente, qué se entiende por cine neo y surreal. El neorrealismo es un término acuñado por Antonio Pietrangeli, el cual se refiere a la famosa película de Luchino Visconti Obsesión de 1943, así lo señala el crítico de cine Ricardo Gonzales Iglesias, en su artículo “Movimientos Cinematográficos: El Neorrealismo”. De igual manera, y aquí vamos a enfocarnos, comenta que:

“[El] neorrealismo italiano es un cine muy cercano al documental, muy directo, en escenarios o decorados naturales, contando con actores no profesionales entremezclados con otros que sí lo eran, presupuestos muy bajos de producción, un uso intenso de la luz natural en los rodajes y una temática social muy cercana a la vida diaria de la depauperada clase trabajadora”

Ahora bien, entendido qué es el neorrealismo, pasemos a la otra corriente que está puesta sobre el tapete: El surrealismo. La revista digital de arte Hisour llega a definir al surrealismo como “Un enfoque modernista de la teoría, crítica y producción cinematográfica (…) con imágenes chocantes, irracionales o absurdas y el simbolismo freudiano de los sueños para desafiar la función tradicional del arte de representar la realidad.” Agrego a esta definición el uso de imágenes impactantes, además de las yuxtaposiciones de estas.

Entendidas ambas corrientes cinematográficas, podemos iniciar con respondernos la pregunta en cuestión ¿Es una película neorrealista o surrealista? ¿O qué es?

Los olvidados es una cinta que relata con una verosimilitud cruda el suburbio olvidado dentro de la propia capital mexicana, una urbe que se encontraba en un proceso de modernización. A diferencia de otras cintas, las cuales también relatan la pobreza de aquel tiempo, esta película tiene como protagonistas a los niños y adolescentes de las calles, quienes se nos muestran como sujetos olvidados, con hambre y sed de cariño, amor y atención. A primera instancia, cuando uno termina de ver la película, puede plantearse, con total seguridad, que acaba de ver un filme neorrealista.





Y estoy de acuerdo con este acercamiento a la película, puesto que, desde que se puede leer una advertencia en uno de los títulos iniciales de la cinta, ya se nos está avisando de que veremos una historia completamente real. “Esta película está basada, íntegramente, en hechos de la vida real y todos sus personajes son auténticos”.

Buñuel había dejado de rodar por casi dos años, tras hacer su película Gran Casino (1947) y es en su llegada a tierras mexicanas que empieza a adentrarse en aquellos rincones donde los demás no llegaban a buscar inspiración y verdades crudas para sus películas. El investigador cinematográfico Rafael Aviña (2017), cuenta, en uno de sus programas para la TV UNAM, que Buñuel se dedicó a recorrer las ciudades perdidas y las calles de la ciudad mexicana, “junto con Edward Fitzgerald (…) y Luis Alcorsín”, escenógrafo y guionista principal, respectivamente. El retrato que guarda Buñuel de este porfiado adentramiento entre la pobreza mexicana le termina impactando desde la violencia con la que se llega a topar, pasando por la pobreza misma, hasta llegar al abandono de los adolescentes, el cual es, en evidencia, el mismo abandono que plasma en Los Olvidados.

Resultaría inicialmente injusto decir que la película se puede categorizar de neorrealista solamente porque el relato es una historia basada en hechos reales, a pesar de que, sí, la temática también es una característica preponderante en el cine neorrealista. Aviña, R. (2017) comenta que “esta cinta es un documento sociológico acerca del crimen y la falta de oportunidades hacia los jóvenes.” Sin embargo, están los otros elementos que la acercarán a la corriente de la cual estamos hablando.


En primer lugar, uno de los elementos principales son los personajes y, más exactamente, los actores que encarnan estos personajes. Los olvidados cuenta con personajes completamente humanizados, ello no significa que los intérpretes sean personas ajenas al oficio del histrión. Algunos sí, pero no en su mayoría. Por ejemplo, Estela Inda, la madre de pedro, o Miguel Inclán, el ciego Carmelo, son dos actores de oficio, ya reconocidos en la época por haber actuado en cine antes. Pero el punto que guía al género neorrealista está en cómo estos personajes son mostrados ante el espectador. Desde los jóvenes rebeldes, ignorados en su mayoría, la clase trabajadora mexicana, o los olvidados de esta misma clase trabajadora, como, por ejemplo, el ciego que tiene que vivir del día a día, pasando por los padres alcohólicos, y hasta los discapacitados (aquel hombre sin piernas) le son fieles a algo que la época no reconocía ni quiso reconocer durante el estreno de la cinta. Este realismo fue incómodo para muchos. Son múltiples los artículos que cuentan el gran rechazo que tuvo la película dentro de muchas personas en la sociedad mexicana, incluso, buscando expulsar a Buñuel del país.


En segundo lugar, los escenarios retratados en la película son lugares naturales. La calle misma como protagonista de momentos importantes en la película, nos presenta esta cercanía a la vida diaria, la cual se hace notar fielmente. El crítico de cine, Isaac León Frías, cita en su libro Más allá de las lágrimas: Espacios habitables en el cine clásico de México y Argentina a Nestor Tirri (2002) quien afirma lo siguiente acerca de la película de Buñuel:

“Si bien varias tomas (incluida una nocturna) del área céntrica de la capital mexicana de Los olvidados dejan entrever la pujanza con el que el país latinoamericano crecía en la época en que parte del mundo (sobre todo, Europa) transitaba por la posguerra, el grueso de la historia urdida por el realizador y Luis Alcoriza transcurre en un suburbio que también parecería haber sido escenario de una hipotética guerra. (p.299)


En tercer lugar, se encuentra el presupuesto que le otorgaban a Buñuel y esta película no fue la excepción, dificultad la cual logra superar con gran determinación. No cabe duda de que Buñuel demuestra su gran potencial narrativo con esta cinta (y muchas otras más que estrenará años después).


Al resumir los puntos clave de lo anteriormente expuesto, podemos afirmar entonces que la película es una película neorrealista, o al menos que cuenta con un enorme acercamiento a esta corriente; sin embargo, hay ciertos elementos surrealistas, o en un caso más acotado, irracionales que se muestran en determinados momentos del filme.


El momento donde este surrealismo se hace más evidente es en la famosa escena del sueño de Pedro. Aquí podemos ver elementos que son, en evidencia, surrealistas. No solo el hecho de presentar de una manera irracional el sueño, sino la misma narración de este, hace que la escena sea completamente surreal. Vemos cómo las voces se desasocian de los cuerpos, no se ve ningún movimiento de labios en ninguno de los personajes, sino simplemente oímos sus diálogos. De repente, aparece un cuerpo ensangrentado, con un rostro burlón debajo de la cama de Pedro.


A modo interpretativo personal, comprendo que el sueño habla de la búsqueda de hambre y atención que Pedro necesita. Definitivamente esta escena es completamente diferente a las demás; sin embargo, es completamente comprensible que proviene del sueño de Pedro.


Las aves son un elemento importante en la película y en como esta irracionalidad de lo surreal también se puede presentar de manera simbólica. En la escena de la que hablamos anteriormente, la del sueño, ya podemos ir percibiendo que su presencia no es meramente estética, sino intencional y representativa. Denise Roldán (2020) , guionista del canal de YouTube Zoomf7 afirma que estos animales predicen las desgracias dentro de la película. Además, indica que “la aparición de las gallinas y gallos son una representación de las pesadillas dentro de la película”. Entendido esto, en los momentos donde aparecen estos animales, tenemos claro qué nos pueden llegar a decir, desde su potente significación como elemento de “mala suerte” o como un símbolo del perdedor. La primera de ellas es cuando el ciego cae golpeado, ensuciado y humillado frente a una de estas. El otro ejemplo, el cual también influye en la construcción del personaje de pedro, es cuando, desde un punto inicial, Pedro cuida con cariño a las gallinas; posteriormente, cuando ya ha absorbido el odio de la calle, no ha logrado encontrarse con el cariño de su familia ni la justicia de la sociedad, Pedro asesina a las gallinas que estaban en esa correccional de la que logra escaparse sin esfuerzo. Finalmente, en énfasis a aquella frase dicha por el director de la correccional, quien le comenta a pedro que las gallinas llegan a vengarse, vemos cómo Pedro, al ser asesinado, queda tirado en la paja del corral y tiene a una gallina encima de él.


Como último ejemplo de esta corriente dentro de la película es al momento de la muerte de El Jaibo. Cuando El Jaibo recibe un balazo y cae al suelo, se presenta una imagen yuxtapuesta de un perro solitario, el cual, considero, no tiene por qué estar ligado a una simple interpretación, probablemente signifique la vida del personaje que está muriendo, probablemente no. Adicional a eso, se oye la voz de una madre que está calmando a su hijo, pero no sabemos si esta es la madre de El Jaibo. La voz se diluye, la imagen regresa a ser solo la imagen del rostro de El Jaibo y el personaje, finalmente, muere.


En Conclusión, es evidente que el neorrealismo está mucho más presente que el surrealismo en esta cinta. Llego a considerar, entonces, que la corriente surrealista, más que tratar de digerir gran parte de la película, es un sello del estilo que el director Luis Buñuel plasma en la gran mayoría de sus películas. Pareciera que se ha vuelto costumbre encasillar a directores y directoras, artistas en general, en las primeras corrientes que les salen “bien”; en aquellos géneros y estilos que exploraron en sus óperas primas o, también es sinónimo de tratar de moldear la figura creativa de muchos próceres de las artes en tan solo un espacio reducido de creatividad. Buñuel siempre fue encasillado en el cine surrealista y aunque sea parte de su estilo el jugar con la irracionalidad, también es un director al cual tenemos que comprender de distinta manera, ver más allá del dominat topic y ver, sobre todas las cosas, ver sus películas.





Pero encasillar la película de Buñuel en uno u otro sería ir en contra de lo que el director pensaba. No cabe duda de que la película es un registro humano y social muy importante de aquella época, pero está en la manera de contar los sucesos con algo de fantasioso y surreal para que nosotros lo sintiéramos cercano y real. En palabras del propio Buñuel:

“La realidad neorrealista es incompleta, convencional y, sobre todo, racional. La poesía, el misterio, todo lo que completa y amplía la realidad tangible carece por completo “.

Luis Buñuel. “Poetry and Cinema.”

En pocas palabras, la realidad no será suficiente para, valga la redundancia, contar la realidad.