SUPERLIGA EUROPEA: LA QUINTA ESENCIA DEL FÚTBOL COMO NEGOCIO

La unión de los grandes clubes europeos está destruyendo la poca esencia que nos quedaba del fútbol.




Definitivamente, hace mucho tiempo el fútbol dejó de ser solo un deporte y se convirtió en un negocio. Los clubes patrocinados por empresas multimillonarias, salarios desorbitantes y manejos y decisiones impulsadas netamente por el dinero. Sin embargo, siempre tuvimos una pequeña satisfacción de decir: “en la cancha se resuelve todo”. Hoy, con la creación de la SuperLiga Europea, comienza un nuevo cambio radical en el que los ingresos son la única prioridad.


Los poderosos clubes del fútbol mundial sorprendieron al anunciar la creación de su nueva competencia, con la cual, en verdad, venían amenazando desde hace más de 10 años. Real Madrid, Barcelona, Atlético Madrid, Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Arsenal, Tottenham, Juventus, Inter de Milán y el Milán son los 12 principales fundadores de este nuevo torneo. Pero, dicho certamen repercutirá para siempre en el fútbol mundial.


En primer lugar, están atentando contra la esencia del deporte. Al formar parte de esta SuperLiga, se está renunciando a competir en la Champions y Europa League. El fútbol y su espíritu competitivo, genera la ilusión – en muchas ocasiones- en jugadores e hinchas de equipos más ‘humildes’ de poder vencer a los grandes europeos. No podremos ver a un Shakhtar Donetsk vencer al Madrid en el Bernabéu, a un Basaksehir derrotar al ManU en su estadio, o a un Dinamo Zagreb voltear la serie frente al Tottenham para eliminarlo. Todos estos, escenarios que se presentaron en esta temporada. Simplemente se le está robando al fútbol la chance de presenciar un David vs Goliat.


Además, esto implica que independientemente de sus resultados en sus respectivas ligas, los fundadores siempre clasificarán a esta competencia. Si ponemos a la liga inglesa como un ejemplo, podemos ver que el ManCity es un virtual campeón desde hace varias fechas. Sin embargo, la lucha y clasificación por las competencias europeas entre Leicester, West Ham, Chelsea, Liverpool, Tottenham y Everton hacen que el campeonato vibre partido tras partido. Según el formato de este nuevo torneo, 15 clubes disputarán siempre la SuperLiga y sólo cinco clubes podrán acceder en base a su rendimiento en sus ligas nacionales.


¿Qué busca la SuperLiga Europea? Simple, separar a los clubes más ricos en una competencia cerrada para generar más dinero. En otras palabras, eliminar intermediarios y a los clubes “chicos” que se beneficiaban por ganancias – televisivas y de patrocinio- al momento de enfrentarse con los “grandes”. Se estima que cada uno de los clubes participantes reciban más de 400 millones de dólares, exclusivamente por participar. Buscan beneficiarse entre ellos económicamente por encima de cualquier otro factor.


¿Funcionaria este tipo de competencia? Si, creo que si funcionaria. Un proyecto como este funcionará siempre y cuando los espectadores lo aprueben. Si bien, yo prefiero ver esta clase de enfrentamientos en cuartos o semifinales de Champions League, no voy a negar que, si se enfrentan el Manchester City con el Barcelona, vería sin dudar el partido. Si el aficionado aprueba los partidos, el proyecto prosperará. Y a título personal, creo que la gente definitivamente consumiría este tipo de campeonatos, enfrentamientos y desenlaces.


Las próximas horas serán decisivas para conocer las repercusiones finales de este nuevo proyecto. Asimismo, habrá que seguir la decisión de aquellos clubes ‘poderosos’ que todavía no fijan una posición. Uno de los casos es el PSG. El presidente de los parisinos, Nasser Al-Khelaïfi forma parte de la junta directiva de la UEFA, así como también dirige la cadena Bein Sports, empresa que paga millones de dólares por derechos televisivos de la Champions League. Por otro lado, el Bayern Münich y Borussia Dortmund renuncian a la idea de la SuperLiga. El actual campeón de la Champions declinó la invitación y aplaudió la reforma que se hizo a la Champions League (pasarán de 32 a 36 equipos). El Porto ha sido otro de los clubes que rechazaron la invitación. De momento, solo equipos de tres países formarían parte del torneo.


Ante el comunicado emitido por los clubes y el presidente del proyecto Florentino Pérez – presidente del Real Madrid – las grandes ligas de Europa, entre ellas la premier league, la liga española y la serie A italiana, emitieron comunicados condenando esta idea. Se advirtió a todos sus clubes que no participarán de este posible certamen. Por otro lado, la UEFA -con el apoyo de la FIFA- califican de “cínico” el proyecto. Según el presidente de la UEFA, Aleksander Cerferin, la organización en mención está recibiendo asesoramiento legal para que los clubes de la SuperLiga sean eliminados automáticamente de la Champions League y Europa League esta temporada. Significa que el PSG saldría campeón de la CL, y que el Villareal y la Roma disputarían la final de la EL. Además, según el periodista Fabrizio Romano, la UEFA también amenaza con suspender - a los clubes y jugadores que participen en la SuperLiga- de toda competencia europea e internacional de la UEFA Y FIFA. Es decir, veríamos una Copa del Mundo sin los máximos exponentes del fútbol.


La temporada comenzaría en agosto con la participación de los clubes en dos grupos de diez. Se jugarán partidos de ida y vuelta en la que los tres primeros de cada grupo clasificarán a cuartos de final, mientras que los cuartos y quintos se enfrentarán en un play-off adicional. Luego se realizará, también a doble partido, los cuartos y semifinales. La final sería a finales de mayo en una sede neutral. Dicha competencia sería a mitad de semana, pues los clubes pretenderían seguir compitiendo en sus ligas domésticas.


Indudablemente, esta SuperLiga va a cambiar al fútbol mundial, y no necesariamente para bien. Sin embargo, no puedo ser hipócrita y reconocer que no vería ni consumiría este campeonato, pues muy probablemente no me pierda ningún partido. Es justamente ese el error. Al consumir esta SuperLiga estamos apoyando el movimiento de estos poderosos clubes en su intento por monetizar – aún más- sus propios bolsillos. He ahí el dilema que nosotros (los aficionados) tendremos que reflexionar para finalmente decidir, ¿de cuál lado de la moneda seremos parte?




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