¿Izquierda macha...Izquierda de cristal?



Interesantes análisis se han hecho en los últimos días respecto al panorama político que se abre para la izquierda peruana ante las elecciones de abril. El surgimiento de Pedro Castillo, candidato del partido de izquierda radical Perú Libre, ha venido acompañado de un discurso que busca el rompimiento de dos sectores de la izquierda, aquellos que Castillo llama “falsa izquierda”, que asocia a Juntos por el Perú de Verónika Mendoza, y una “izquierda popular”, que asocia a su partido y sus ideas. En el último número de “Hildebrandt en sus Trece”, Carlos León Moya habla de izquierda oficial (Juntos por el Perú, Frente Amplio, izquierda esencialmente limeña) e izquierda extraoficial (Perú Libre y otros movimientos regionales). Izquierda popular, falsa izquierda, oficial, extraoficial, macha o de cristal, lo importante es que, a puertas de las elecciones del 2021, la izquierda parece desmoronarse nuevamente, y caer víctima de sus propias contradicciones. ¿Llegará alguien a la segunda vuelta?


Si fuéramos particularmente malpensados, diríamos que el “surgimiento” de Pedro Castillo es realmente un ardid de ciertos grupos de poder mediático, para restar votos y protagonismo a una ya estancada Verónika Mendoza. Recordemos, para esto, que en el 2016 fue justamente una figura de “izquierda popular”, quien, gracias a un inusitado repunte en las últimas semanas de la contienda, impidió el paso de Mendoza a la segunda vuelta: Gregorio Santos. Sin embargo, quedarse en ese punto de la reflexión, y decir que todo es un complot contra una Mendoza que en realidad no tiene todas las de ganar, sería reducir el asunto de fondo.


El asunto de fondo, nuevamente, es la discordancia entre las izquierdas. En una entrevista que el autor de esta columna realizó a la entonces congresista Indira Huilca (conversamos después de la disolución del Congreso, y Huilca era miembro de la Comisión Permanente), esta expresó su incomodidad ante una narrativa que afirma que la izquierda se encuentra dividida, pero jamás cuestiona la unidad de la derecha. Si bien aquello afirmado por la excongresista posee un cierto grado de verdad, la realidad es que todos los esfuerzos de unión izquierdosa ha terminado en momentánea anécdota. ¿Qué pasó, sino, con el propio Frente Amplio, que llevó a Verónika Mendoza al borde de la segunda vuelta y a la propia Huilca al Congreso?

(Link de la entrevista: https://www.facebook.com/2019241518293379/videos/2510683542522398)


¿Pero qué es, a fin de cuentas, aquello que divide a la siempre implosiva izquierda peruana? Irónicamente, es un asunto de capital. No sorprende, en ese sentido, que el ex bastión de Mendoza en el sur peruano haya decidido depositar su confianza en Lescano, y el verdadero bastión de Mendoza en estas elecciones se haya vuelto una burguesía acomodada, progresista y, realmente, desconectada de la realidad nacional. Las banderas que enarbola Juntos por el Perú, aquella de los derechos LGTBI y demás minorías, de la protección ambiental, y otras posturas, empiezan a verse amenazadas por la aparición de banderas como las de Castillo, que se preocupan de los temas que “verdaderamente importan” para un sector rural olvidado y abandonado.


¿Qué rol debería, por lo tanto, tener la izquierda en este contexto? ¿Debería la izquierda peruana apuntar a forzar el uso del lenguaje inclusivo, o debería ocuparse de asuntos más de fondo? Parece que encontramos, ahí, la razón por la que Mendoza pierde vuelo y candidatos como Lescano o incluso Castillo afianzan su apoyo en espacios geográficos claves. Una izquierda dócil, que apunte a cuestiones puramente capitalinas y que no responden a las necesidades de una población rural totalmente fuera del discurso oficial, podemos suponer, limita justamente el alcance demográfico que puede tener, y, por lo tanto, reduce sus propias chances de llegar a segunda vuelta. Hoy, Mendoza parece virar su discurso hacia temas más urgentes, como lo es la producción del oxígeno, o el regreso a clases. ¿Será suficiente? Considerando la cercanía de las elecciones y las tendencias a la alza de candidatos como Lescano y Castillo, y el propio estancamiento de Mendoza, creemos que la trágica historia de la izquierda peruana está por repetirse. Quedamos atentos.



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