COMENTARIO DE LA SERIE PATRIA: UN RELATO EMOCIONANTE Y ATEMORIZANTE



Patria, la serie de Aitor Gabilondo, es una increíble adaptación de la fabulosa novela de Fernando Aramburú, la cual lleva el mismo nombre. Producida por HBO Europa, la serie de 8 capítulos es sin duda un manual de cómo narrar una historia entrañable y desgarrar poco a poco al televidente, quien no habrá objeción alguna, se sumergirá en una dramática y triste atmósfera, siendo partícipe de aquellos años oscuros en la historia de España a causa del terror que causó ETA y los conflictos ideológicos que se vivieron con intensidad en el, hoy por hoy, País Vasco. Cuando un televidente quiere ver una serie que, no solo responda al entretenimiento feroz que nos tienen acostumbrados las distintas plataformas de streaming, va en busca de un producto que tenga corte independiente, aunque esto no es manual fijo. Va, también, en búsqueda de actores renombrados, o quizá, si es más fetichista, en búsqueda de actores jamás nombrados. Y sin mirar trailer alguno, se deja llevar por las descripciones y fotografías que presentan las plataformas para ver series (De manera legal).

Patria es una de esas series, a las que como peruano, llegué sin saber de su existencia. Producto del “nuevo zapeo”, puse el primer episodio de esta serie que salía en mi catálogo de recomendadas. Vaya que sí.

Patria, esta poderosísima serie y, me atrevo a decir, la mejor serie que se ha hecho en España, muy por encima de sus contrincantes de Netflix, es un melodrama intenso, desgarrador, que cuenta desde la mirada íntima de su protagonista (y aquellos otros antagonistas -y protagonistas-) la sensación de horror, temor y culpa que se vivió durante los años oscuros en donde ETA atemorizaba a diestra y siniestra a la población española. Sin embargo, muestra un lado más cercano a los propios personajes revolucionarios, desglosa la cultura vasca desde su perspectiva ficcional, pero muy verosímil.

La serie tiene un desempeño impecable de principio a fin. Y aunque suene un poco hilarante el hecho de que, el inicio puede ser el final, y el final vendría a ser un nuevo inicio, cada fotograma presentado en la serie, o es emocionante o es entrañable… O es memorable.

El primer episodio, el cual es, para mí, uno de los pilotos más impactantes que me han tocado ver, desenvuelve el inicio de la trama: La búsqueda del perdón. A partir del asesinato del esposo de la protagonista, vemos cómo Bittori le llora la muerte a su esposo. Tiempo después, y un salto breve en la serie, nos encontramos nuevamente con ella. Esta vez, regresando al pueblo del que había escapado a causa de la muerte del Txato. Bittori, magníficamente interpretada por Elena Irureta, es, sin duda, uno de los personajes más memorables que ha construido la serie. No solo por los giros que denota su carácter en la serie, siendo esta, una serie contada por fragmentos, sino que emociona, conmueve, se vuelve detestable, pero al final, es completamente humana. Nos volvemos ella, nos sentimos y sentimos como ella. Sufrimos, lloramos, lloramos. Lloramos. La serie se convierte, poco a poco, en una especie de crónica y ya deja de ser novela. Se vuelve completamente creíble. Pero no solo en cuestión de la protagonista inicial, sino de las historias paralelas que desembocan, todas, en el conflicto armado que hubo en España. Vemos también la historia de Miren, madre de Joxe Mari, un militante de ETA y culpable de innumerables crímenes. Miren, quien también es interpretada magistralmente por Ane Gabarain, es una madre de armas tomar. Una especie de María, la madre de cristo, llena de orgullo y capaz de dejar de ser santa para volverse una hiena con tal de que nada le suceda a su hijo.




Ninguna persona es capaz de cambiarle de opinión. Miren vive por y para Joxe Mari, más que para sus otros hijos, aunque, evidentemente, la serie no lo diga explícitamente. El personaje de Miren es desgarrador e irritante, es, también, un calco y copia de lo que puede llegar a ser una madre y lo que puede hacer una madre por sus hijos. “Una madre nunca abandona a un hijo”, dice Miren en un episodio de la serie. Y es que la historia detrás del sufrimiento, del encubrimiento, del rechazo y del mea culpa se ven reflejados en una mujer implotada por un sufrimiento interno que interpreta como un castigo impuesto por quienes están en contra de ella, de su hijo, de ETA y de los vascos.

Estas dos mujeres, quienes son el soporte principal de la serie, construyen un relato emocionante. Son ellas dos en quienes vemos las dos caras de la moneda del conflicto y también son quienes desmitifican la idea de que para amistades no caben ideologías. O quizá las caben, pero para una madre, no hay ideología que se interponga entre ella y su hijo.

Patria retrata el dolor de la muerte, de la angustia, del olvido, del amor, el dolor que hay después de dejar a un amigo, a un colega. Enamora con su melancolía, con su música, con su precisa y preciosa fotografía. Enamora con sus simbolismos, con sus horas de sangre bajo la lluvia, pero da, sobre todo, temor. Temor al ser humano, temor al saber que aquello pasó y que, ojalá no suceda, puede volver a pasar. Temor a las ideas, temor al amor… temor a la cegera. Con solo ocho episodios, desglosa una problemática de la que se viene hablando años de años, y lo hace bien. A pesar de que no todo son flores y, a veces, aquellos retornos al pasado o saltos inesperados al futuro lleguen a volverse, mínimamente, tediosos, Patria despliega una versatilidad actoral y dramática que muy pocas series iberoamericanas han podido lograr. No es necesaria la voz en off, porque las imágenes mismas cuentan con poder lo que muchas veces, la voz no podría contar. No necesita de alabanzas forzosas, de lavadas de manos y mucho menos de politiquería correcta. Su retrato va más allá de ello. Es un reflejo puro de esas tensiones, de ese terror y lo que causó ese terror. Directa o indirectamente. De lo que se vivió y aún se vive, de esta profunda deshumanización que no es difícil de encontrársela hoy en día. La penumbra, la tortura, el duelo, la sinrazón, la equivocación y, sobre todo, la pasión equivocada.

Patria es este ejemplo perfecto de que, todo intento por llegar al poder, termina cobrando vidas ajenas. Los feligreses son los que sufren y los mesías son quienes, a duras verdades, salen victoriosos.

A fin de cuentas, la serie de HBO, es una increíble producción, que narra con total sinceridad y empatía la dura etapa de sangre que vivió España en casi medio siglo. Un relato que puede ser de terror. Una historia, sin duda, tan brillante como emocionante. Tan densa como entrañable. En

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