• Sol Pozzi-Escot Noriega

Apuntes sobre la tolerancia


Es ampliamente conocida la paradoja de la tolerancia planteada por el filósofo Karl Popper, en el año de 1945, es decir, justo después de la Segunda Guerra Mundial. Esta afirma que una sociedad absolutamente tolerante, es decir, que tolera incluso lo intolerable, terminaría reducida y destruida por los intolerantes. Por lo tanto, afirma el filósofo, la sociedad debe ser intolerante con la intolerancia. Interesante problemática, que intentaremos poner en relación con el panorama actual de crisis política en el Perú.


A raíz de las llamadas Marchas Nacionales, que lanzaron a miles a las calles en todo el Perú, en oposición al régimen de Manuel Merino, ciertos sectores conservadores han hecho hincapié en que se trata de movilizaciones intolerantes, que buscan silenciar a todo aquel que no piense como ellos. Se ha dicho, desde ciertas tribunas, que los marchantes son una turba enardecida que busca silenciar y censurar todo pensamiento distinto. ¿Cuánta verdad hay en esto?


Veamos, ante todo, quiénes son los que emiten estas críticas. Hace unos días, el programa "Rey con Barba" presentó, supuestamente en exclusiva, una serie de imágenes de armas presuntamente requisitoriadas a personas que participaron de las marchas. Rápidamente, fue detectado que se trataba de fake news, ya que se comprobó que las fotos se habían tomado en el marco de las protestas sociales en Chile. A raíz de este evento, y otros similares que involucran a la casa televisiva Willax, se lanzó una iniciativa que buscaba cerrar, a través de denuncias, las cuentas de Twitter de dicho programa y dicho canal. No resulta muy difícil aplicar la paradoja de Popper a este caso: es intolerable que, hoy, en la era de la sobre-información e hiperconectividad, un medio informativo esté difundiendo noticias falsas. Es tan fácil corroborar la información que un desliz así puede, incluso, levantar sospechas de intencionalidad. La mentira es intolerable.


Podemos, también, aplicar la paradoja de Popper a todo el -corto- gobierno de Manuel Merino. Si bien uno podía, cuando se declaró la vacancia presidencial y asumió Merino, darle el beneficio de la duda al nuevo Gobierno, este mismo se encargó de dinamitar su ya débil y cuestionable legitimidad, en un primer tiempo, seleccionando a un gabinete ministerial ajeno a nuestra realidad social,y, finalmente, reprimiendo violentamente las protestas contra el régimen, ocasionando heridos y muertos. Un Gobierno que ataca de esa manera a su propia población deja de ser tolerable.


Es así que podemos ver en qué medida la tolerancia es un elemento esencial del buen funcionamiento de la democracia. Sin embargo, es importante estar conscientes de los límites de dicha tolerancia, ya que, si es aplicada a todo, incluso lo intolerable, esta puede transformarse en un arma de doble filo. En sociedad, ¿dónde poner ese límite? Parece, digamos, que cuando algo transgrede los derechos de los demás, o los cimientos democráticos de nuestro país, se vuelve intolerable. Sigamos analizando esta problemática, ya que representa un eje esencial para entender y valorar los acontecimientos de hoy, y sobre todo, aquellos por venir.

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