Análisis – Estados Unidos retirará sus tropas de Afganistán


El 11 de septiembre del presente año, a modo de conmemoración de las dos décadas que han transcurrido desde el atentado y destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York, las tropas estadounidenses y aquellas pertenecientes a la OTAN tendrán que abandonar Afganistán bajo la ordenanza directa de Joe Biden. Únicamente permanecerán allí pequeños destacamentos militares con el objetivo de resguardar y acompañar misiones diplomáticas entre ambos países. Asimismo, el retiro de los efectivos será llevado a cabo sin imposición de condiciones, lo cual es una diferencia notoria de todos los gobiernos antecesores a este.

Frente a este escenario, cabe proponer las siguientes interrogantes: ¿qué ocurrirá en territorio afgano una vez las tropas norteamericanas y de la OTAN ya no estén? ¿Cuáles fueron los motivos por los que Estados Unidos mantuvo durante dos décadas a sus tropas en dicha nación? ¿Qué tanto poder siguen teniendo los talibanes y los conflictos islámicos en dicho escenario? Y, finalmente ¿qué razones pueden haber motivado a Joe Biden para llevar a cabo este retiro? El presente análisis tiene como objetivo el plantear posibles respuestas a todas estas preguntas.

En primer lugar, cabe recordar que los inicios de este conflicto se remontan a la década de 1980, en la que Afganistán se encontraba dominada por Rusia en el contexto de la Guerra Fría. Frente a ello, se levantó un grupo rebelde armado conocido como los Muyahidines, entre los que se encontraba Osama Bin Laden, quienes comenzaron a recibir apoyo logístico militar y de efectivos por parte de Estados Unidos. Luego de lograr el cometido de expulsar a los rusos del territorio Afgano y aprovechando las armas y entrenamiento recibido por las tropas estadounidenses, aparecieron los talibanes, quienes podrían ser catalogados como un grupo paramilitar perteneciente a la religión islámica sunní con el fin de propagar dicha versión de la religión en cuestión a lo largo y ancho de todo el país. Es en este contexto que se forma el grupo terrorista Al – Qaeda, quienes, algún tiempo después, efectuarían el atentado de las Torres Gemelas.

Ante el atentado, Estados Unidos, durante el gobierno de George W. Bush, bajo la bandera de la “lucha contra el terrorismo”, iniciaría la invasión militar sobre Afganistán, apoyada por tropas de la OTAN, con el fin de terminar con la vida de Osama Bin Laden y neutralizar Al – Qaeda. La operación norteamericana, sin embargo, no terminaría allí: los efectivos se quedarían durante los siguientes veinte años bajo la idea de no permitir que germinasen nuevas iniciativas terroristas en el país de Medio Oriente como ocurrió luego de la conclusión del conflicto con Rusia.

En segundo lugar, las razones por las que Joe Biden puede haber optado por el desalojo de los militares en Afganistán son muchas. De un lado, está el factor económico: la mantención y constante refuerzo logístico de las tropas en Medio Oriente supone un gasto no menor a las arcas estadounidenses, a la par de los gastos en envío de medicina y reposición a los familiares en caso de que uno de los combatientes fallezca en batalla. Por otra parte, otro aspecto es la priorización en temas de relaciones internacionales. Ahora mismo, Afganistán es la menor de las preocupaciones de Estados Unidos frente al crecimiento exponencial de otros países que podrían suponer una amenaza en un futuro, como lo es Rusia y China.

En tercer lugar, cabe reflexionar sobre la siguiente cuestión: ¿qué ocurriría en Afganistán una vez que no estén los efectivos estadounidenses y de la OTAN? Lo cierto es que los talibanes, aún después de dos décadas de dominio norteamericano, siguen estando allí y son peligrosos. La guerra islámica entre chiíes y sunníes no ha terminado en Afganistán, al igual que en una parte significativa de Medio Oriente. La posibilidad de que las acciones violentas de parte de este grupo sobre la sociedad afgana incrementen no es menor. Del mismo modo, la represión civil por temas culturales (en especial, sobre las mujeres) todavía es motivo de preocupación.

En ese sentido, cabe preguntar lo siguiente: ¿es correcto que Estados Unidos abandone el territorio sin proponer condiciones? ¿Los talibanes aceptarían dialogar con organismos de paz como la ONU en aras de acabar con el conflicto? ¿Algún otro país potencia posará sus ojos en Afganistán a raíz de los recursos naturales que posee? Sólo el tiempo responderá tales cuestiones.

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