• Adrián Torres John

Análisis – El futuro de los republicanos en Estados Unidos



Durante las últimas décadas, el Partido Republicano apostó por tener como candidatos estrella a figuras que, si bien un tanto polémicas, representaban los ideales sólidos de un conjunto social conservador condensado en distintos estados, tales como Utah, Texas o Arkansas. De tal manera, surgieron personajes como George W. Bush y Donald Trump. Actualmente, este último, a quien le quedan pocos días en la presidencia de los Estados Unidos de América, era el ícono republicano por excelencia, factor que hizo que ganara de una manera tan abrumadora durante las elecciones previas a las llevadas a cabo a fines del año pasado. Sin embargo, frente a los recientes hechos ocurridos en el Capitolio, escenario en el que decenas de manifestantes pro – Trump llevaron a cabo actos que únicamente podrían ser descritos como vandálicos, la imagen del actual mandatario se ha visto desacreditada profundamente, en vista de que es a este último a quien se le atribuye la incitación de lo sucedido.


Frente a todo lo anteriormente descrito, es posible plantear la siguiente cuestión: ¿qué depara el futuro para el partido republicano, en un contexto en el que no solo resultan ser una minoría en todas las instancias políticas y legislativas (con la única excepción del Senado, en donde la proporción demócratas – republicanos está igualada), sino que, además, la figura por la cual han apostado en los últimos años se está viendo diezmada a raíz de los acontecimientos? A continuación, se desarrollarán dos posibles escenarios a modo de respuesta a la presente cuestión.


En primer lugar, un posible escenario es que Donald Trump siga recibiendo apoyo de parte del partido para su posible candidatura una vez finalice el mandato de Joe Biden. Esto, no obstante, podría significar una ruptura interna entre los republicanos, en vista de que existe un grupo significativo de estos que, a lo largo de los últimos días, ha expresado su rechazo a todos los acontecimientos. En vista de que los sucesos están vinculados directamente a la incitación del presidente Trump, la implicación es obvia. Por lo tanto, el partido podría dividirse entre quienes apoyan al actual jefe de estado y quienes consideren que este ya no es una figura positiva para los republicanos.


En segundo lugar, otro posible contexto es que, de manera unánime o por mayoría, los republicanos decidan no seguir apoyando a Donald Trump para su nueva candidatura luego de los cuatro años del nuevo mandato demócrata. Frente a ello, la cuestión sería la siguiente: ¿quién sería el nuevo ícono del partido para ser mandado como postulante a la presidencia? La respuesta más idónea sería el actual vicepresidente Mike Pence, quien no sólo ha respetado y tenido una actitud de aceptación con respecto al triunfo de Joe Biden, sino que, además, se ha mostrado muy crítico frente a las últimas reacciones a raíz de la derrota de Trump.


En síntesis, el presente período, en el que los demócratas cuentan con una mayoría casi absoluta, es necesario que el partido republicano se replantee la actitud y la estrategia que tendrá durante los próximos años con miras hacia las siguientes elecciones. ¿Seguirán apostando por Donald Trump? ¿Buscarán a otro candidato? Sólo el tiempo tendrá la respuesta.


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