AHORCANDO LAS TASAS


Foto web: Red/Acción

La Comisión de Defensa del Consumidor del Congreso aprobó la ley que impone el máximo y mínimo a la tasa de interés, una propuesta que podría emocionar a muchos, por entender que esta tasa se va a bajar y manejarse en cierto rango. La ley implica que el Banco Central de Reserva del Perú (BCR) sea el encargado de fijar los topes, basados en un previo estudio, además de que la Superintendencia de Banca y Seguro en compañía de la AFP difundan la información.

¿Esta propuesta va a hacer que la población acceda a bajos intereses? No. Desde el BCR ya mostraron su rechazo ante esta ley populista y que atenta contra el libre mercado. Al imponer un estándar de tasas de intereses para todos los bancos, se termina matando la competencia y el acceso de la mayor parte de la población a un posible crédito para emprender un negocio.

Un ejemplo: en la actualidad, cada banco maneja su tasa de interés. Encontramos que “X” banco tenga la tasa de interés más alta entre todo el mercado y “Z” brinde un interés menor. Con esta medida se reduce esa posibilidad de encontrar opciones, ya que encontraremos números similares y complicaciones para ser aprobados para un préstamo.

Lo siguiente no es por defender las acciones de los bancos, porque muchas personas, evidentemente, rechazan los altos cobros en las tarjetas de crédito. Luego, ciertas empresas sorprenden a los clientes con pagos de mantenimiento, que van incluso hasta más de lo acordado. Me puedo incluir por experiencia familiar. Sin embargo, con esta medida el negocio de los bancos se ve afectado y, podrían cerrar a varios de este rubro. Entonces, cuando uno quiera sacar un préstamo, lo más seguro es que encuentre una larga cola, ya que al tener menos opciones las persona recurrirán a un mismo lugar. De todos los solicitantes, solo le otorgarán el dinero a las personas que son más confiables de pagar o que tengan mayores recursos.

¿Qué sucede con las personas que por primera vez piden un préstamo? Rechazados o a hacer cola. Si hay créditos bajos, la demanda es mayor, y ante la multitud el banco va a tener que asegurarse en facilitar el dinero a sus clientes fijos o que son más probables de pagar, como mencionó el ministro de Economía Waldo Mendoza. Se va a impulsar el contacto con personas que ofrecen préstamos fáciles con DNI, los que se publicitan en los paraderos y puentes, ese es el negocio de la usura.

Esta propuesta de ley incentiva a que las personas que no puedan acceder a los créditos que hoy son posibles se tengan que ir al mercado informal. Es, en ese sentido, congestionar más la situación. Como respaldo de esta ley se pone de ejemplo a países como Francia, Inglaterra, Portugal y Venezuela. Se pretende que Perú no sea la excepción, que también se ponga al día en fijar topes en créditos, pero el Índice de Libertad Económica 2020, determina a Singapur, Hong Kong y Nueva Zelanda como los países con mejor desempeño económico al ser libres en su economía. Como referencia el Perú ocupa el puesto 51 del ranking, considerado únicamente como “Economía moderadamente libre”. Nuestros problemas para mejorar esta posición están en la lentitud del Poder Judicial y la corrupción que hace desconfiar de las instituciones públicas. Apelemos a la historia durante la década de los 80 's para darnos con la realidad de que el control de precios no funciona en el Perú: siempre, empeora la situación. A pesar de todas las advertencias y disconformidad del Ministro de Economía Waldo Mendoza, la antecesora Antonieta Alva, el presidente del BCR, Julio Velarde, la Asociación de Bancos (Asbanc) y a la Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (Fepcmac), esta comisión del Congreso sigue en posición de llevarnos a la usura por no consultar a los expertos. Esta serie de decisiones sólo logrará complicar la economía del Perú y atarear las labores que no hagan salir de la crisis por Covid-19.

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