• Sol Pozzi-Escot

"NUESTRO LADO ARTÍSTICO, SIEMPRE TERMINA POR SOBRESALIR", una entrevista a Juan José Roca


Juan José Roca Rey acaba de lanzar su primer poemario, "Un disparo al aire", obra que condensa, entre sus páginas, un frontal cuestionamiento a lo cotidiano, y una magnífica voluntad creadora. Cada poema es un retazo del autor, cada verso es una pincelada que compone el paisaje de los sentimientos humanos, esos que, por más distantes y diferentes que parezcamos ser entre nosotros, al final del día todos sentimos.


-¿Cómo nace tu relación con la poesía?


-He estado ligado con la escritura desde bien niño, tenía algunos cuentos cortos, un diario donde escribía lo que hacía… Desde entonces he ido escribiendo novelas cortas, cuentos, y, con el tiempo, madurando, decidí agarrar un buen fajo de poemas que tenía, con los que todavía me sentía identificado, para darlos a conocer. Ha sido, como dice el título, un disparo al aire, a ver a quién le doy con este libro… La poesía es como mi cubeta de reciclaje de sentimientos, agarro lo bueno, lo malo, y lo tiro en la hoja en blanco.


-¿Ves en la poesía una manera de elevar estas cosas cotidianas hacia nuevos sentidos, nuevas alturas?


-Claro, buena parte de mis errores están escritos en mi poesía, y es, como digo, un reciclaje de errores que, también, pueden llegar a ser algo bonito, algo artístico.


-Se puede leer en tu poemario una suerte de rechazo a la cotidianidad, ¿cómo ha sido tu relación con lo cotidiano, con el Mundo del día a día?


-Nunca me ha gustado mucho lo cotidiano. Siempre he seguido consejos de familiares, personas mayores, dichas más sabias por años de vida, pero, al final, nada de eso llegaba a completarme. He trabajado en banco, he sido subgerente, asesor de inversiones, pero no era lo que me completaba. Hace ya unos años opté, por primera vez, irme detrás de lo que yo quería, a pesar de que muchos estuvieran en contra. Nunca he sido alguien que se proyecta de acá a 20 años, nunca he tenido un plan de vida a pesar de que todos me decían que lo tenía que hacer...la vida cambia demasiado rápido como para tener un plan así de estricto...


-...exacto, mira cómo estamos ahora, en el mundo, ¿qué planes podemos mantener?


-(risas), claro, y a pesar de que, de hecho, la vida me ha dado todo, y me va bien, no me ha gustado irme por lo fácil, por lo que la gente me dice que me conviene.


-¿De qué punto parte tu poemario y hacia dónde busca llegar?


-Bueno, yo tenía esos poemas guardados desde hace tiempo, y los comencé a publicar en mi cuenta de Instagram, a ver qué opinaba la gente, y me di cuenta de que lo que más me gusta de escribir es que alguien pueda identificarse con las cosas que escribo. Creo que un artista es alguien que puede traducir el lenguaje de los sentimientos abstractos al lenguaje del sentido, en términos gramaticales. Y eso es lo que busco, mostrar que todos compartimos muchos sentimientos, y que uno siempre se puede ir hacia el lado que quiera, incluso en contra de la vida, cuando le da la gana.


-¿Qué crees que es aquello que nos une, eso que hace que justamente una persona que puede no conocerte personalmente, pueda leer un poema tuyo e identificarse?


-Lo revolucionario que todo el mundo guarda...yo creo que es eso. Hay un elemento revolucionario, creo yo, en el ADN humano, que hace que, por un lado, podamos seguir las reglas todo el tiempo, y vivir en esos términos, pero, ese lado espiritual, artístico, muy nuestro, siempre termina por sobresalir. Antiguamente se creía que quienes pintaban, escribían, artistas en general, no actuaban por cuenta propia, sino había un espíritu, que llamaban “el genio”, que los guiaba en la creación, y estos eran como el conducto a través del que se expresaba este “genio”. Creo que todos tenemos este genio, aunque esté apagado o no lo escuchemos, y es eso lo que nos une.


-¿Dirías que este proceso de recopilación, edición, de los poemas, te ha cambiado de alguna manera? ¿Qué efecto ha tenido en ti?


-No creo que haber cambiado mucho en ese sentido. Sin embargo, lo que ha evolucionado es mi escritura: me he embarcado en nuevos proyectos, estoy intentando, por ejemplo, aprender más de guiones, cuentos cortos, orientarme más hacia ese lado. Sigo siendo completamente yo, siempre he escrito, lo que ha cambiado es que ahora he decidido ponerlo en un libro y sacarlo a la venta.


-¿Esa confrontación contigo mismo que requiere el escribir poesía, y después recopilarla, resultó complicado, abrumador, para ti?


-Sentimentalmente, pasaron bastantes cosas mientras escribía los poemas, y, creo, que como todos, uno puede tener esos momentos en los que está muy contento, o se odia por haber hecho algo...yo creo que eso es la vida, y esta ya es suficientemente abrumadora como para abrumarnos más… Y como he escrito el libro a lo largo de varios años, sin tener esa proyección de publicarlos, no me sentí abrumado en ese sentido.


-¿Consideras el ser poeta una bendición, o una maldición?


-Creo que el poeta tiene la habilidad de transformar las cosas malas, su propia maldición personal, en una bendición, que es el arte. El ser poeta, o escritor, puede ser visto como una maldición, ya que normalmente uno no la pasa muy bien, es muy complicado ir por el lado profesional de escribir… Pero yo lo veo como una oportunidad de intentarlo, creo que al final todos nos morimos y lo único de lo que uno se puede arrepentir es de lo que no intentó hacer… Lo veo como una oportunidad, como una bendición.





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