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"ES EL MOMENTO DE CONSTRUIR HISTORIAS PARA TODOS", una entrevista a Carlos del Águila


Carlos del Águila es arqueólogo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Es jefe de Gestión Cultural de Petroperú desde el año 2012. Conversamos con él para entender en qué medida, en un contexto de pandemia como el que actualmente vivimos, la protección y difusión de nuestro patrimonio cultural es una tarea esencial.


-¿Cuales son los principales retos del arqueólogo y el difusor del patrimonio cultural?


-Creo que el reto principal es fortalecer la investigación, escribir, comunicar conocimiento a la población en general. Digo que es un reto ya que, en los últimos años, el arqueólogo se ha dedicado sobre todo a la gestión del patrimonio cultural, del lado administrativo, y la investigación se ha dejado un poco de lado… Hasta hace poco no había forma de hacer trabajos arqueológicos si no había una inversión o una conexión en el extranjero que venía con dinero para invertir. En ese contexto, el rol esencial del científico social es investigar, para luego compartir el dato histórico.


-En este contexto de pandemia, cuarentena, ¿el mundo virtual va a tomar más relevancia en este proceso de difusión del patrimonio cultural?


-Si, pero tiene que ser el punto de partida. Es algo que ya estábamos empezando a aplicar, dentro del sector público y, pero sobre todo del privado, que estaba empezando a desarrollar una labor vinculada al fortalecimiento de contenidos arqueológicos y relacionado a museos en el ámbito virtual. Sin embargo, la visita virtual no va a reemplazar la visita presencial, es un producto diferente. Por tanto, uno no debe reemplazar al otro: lo virtual debe servir como herramienta para generar nuevas formas de consumo de patrimonio cultural.


-Uno de los mayores retos en relación al mundo virtual, es el lograr captar la atención de un público que no necesariamente está acostumbrado a consumir este tipo de contenido de manera virtual. Es reconfigurar la noción que tiene uno de una visita a un museo, a un sitio arqueológico.


-Así es, es un nuevo público. El público que ha dejado de asistir físicamente a los museos y sitios patrimoniales es diferente al público que visita desde el ámbito virtual...Hay que construir Historias. Es el momento, en esta coyuntura, de construir Historias para todos. Y ojo, construir Historias no es contar cuentos. Esto es sobre la base del dato arqueológico, que permite construir interpretación de las Historias, los procesos, las conductas de la gente, que, hasta hace poco, era algo que solo se vivía en el colegio. Ahora tenemos que pensarla para todo tipo de público. Tenemos que plantearnos una apropiación del patrimonio cultural, a partir del conocimiento y la comunicación de información de diferentes maneras.


-¿Cómo te imaginas una visita a un museo en el marco de la “nueva normalidad”?


-Ese tema de la “nueva normalidad” hay que tomarlo con pinzas. Es, sí, una oportunidad que se nos presenta, de renovarnos, redefinir las experiencias en un museo, por supuesto. Pero no hay que tomarlo solo como una oportunidad, sino como una obligación. En este contexto de cambio de paradigmas de conducta social, en el cual ya nos podemos ser masivos, hay que replantearnos las formas de apropiación de nuestro patrimonio. Por apropiación quiero decir el involucrarnos hasta cierto punto en el patrimonio. ¿Qué tanto nos conecta, por ejemplo, con la cultura Lima, Nazca, Mochica? Lo más probable es que poco, o casi nada...Tenemos que construir esa forma de apropiarnos de la Historia, de hacer que sea propia, personal. Es así que vamos a encontrar sentido y coherencia en la forma de entender la Historia.


-¿De qué va a necesitar entonces el sector cultura para adaptarse a esta “nueva normalidad”?


-Para empezar, ocupar su lugar en el Estado. El lugar de la cultura es transversal, no es solo un sector de entretenimiento y espectáculos, sino es transversal a todos los sectores. Así como el MEF administra los recursos económicos del Estado, la cultura debe proveer los recursos teóricos en materia de patrimonio cultural. Dudo mucho que esa “nueva normalidad” sea nueva, y mucho menos que sea normal. Creo que debemos reformular nuestro paradigma de existencia social, y eso es algo que ya hemos hecho antes.


-Cuando pase la peor parte de la crisis, ¿tendría sentido pensar que el rol del sector cultura será más importante que nunca?


-Efectivamente, debe tener un rol importante. Hace unos días dicté una conferencia para un grupo de colectivos de gestión cultural, que llamé “El regreso a lo esencial en los museos en tiempos de pandemia”. ¿A qué me refiero? A que vamos a retomar la parte fundamental de la existencia de una institucionalidad como son los museos. ¿Para qué atendemos, protegemos, cuidamos los sitios arqueológicos? ¿Son lugares de entretenimiento para el fin de semana? Yo creo que son espacios de construcción y consolidación de nuestra identidad histórica. A nivel del ministerio, vamos a iniciar el próximo año una campaña de polémica, que gira en torno a la pregunta: después de 200 años, ¿somos un país? En teoría antropológica no se habla de una identidad social, que nos una a todos, sino se piensa que lo que nos une es la identidad histórica, cultural. La historia que hemos vivido es lo que nos debe juntar como país.


-¿Se puede hablar de lecciones que, nosotros, como sociedad, podemos aprender de las civilizaciones o culturas del pasado?


-Sí y no. En el caso específico de la pandemia, a nivel mundial, creo que sí. Tal vez, en la práctica, lo que nos enseña esto es a superar adversidades. Creo que es algo que no terminamos de aceptar: creemos que ahorita esto va a pasar y vamos a volver a lo de antes. No va a ser así. Sin embargo, la historia de las pandemias nos ha estado advirtiendo desde hace mucho tiempo que se vienen cosas así, y debemos estar preparados. Del lado del Perú, nuestra historia nos invita siempre a no repetir errores, aprender de ellos y superarlos. Si pensamos, entonces, en refortalecer la manera de entender la cultura, como un proceso transversal en los diferentes sectores de nuestra sociedad, ya sea la industria, o la pesca, por ejemplo, las cosas podrán ser mejores o diferentes.


-¿Cómo comunicar esa importancia esencial de la cultura?


-La clave es la educación. No vamos a lograr nada si no involucramos a la población. Obviamente, hoy, nos gana la desesperación del desempleo, de problemáticas coyunturales, pero debemos seguir enfocados. Si entramos al tema coyuntural, nos gana la desesperación, y podemos perder mucho. De hecho, mucho ya se está perdiendo: ya se está dando, por ejemplo, el tráfico de tierras en sitios de patrimonio cultural protegido. No hay forma de controlarlo: las fuerzas del orden están concentradas en otro tipo de necesidades que están desbordándose. Sin embargo, si no tenemos como aliada a la población, vamos a tener resultados bastante limitados. Si nos concentramos y enfocamos en aportar y fortalecer ideas, la educación, la formación y explicación de estos valores patrimoniales y cómo nos van a servir de manera directa e indirecta, ya estamos haciendo la diferencia.





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