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HAROLD ALVA: "EN LA GUERRA CONTRA EL COVID, UN MÉDICO ES UN SOLDADO"


Harold Alva es escritor, editor y analista político. Es autor de "Lima, la épica del desastre" (2012) y "Ciudad desierta" (2014), entre otros. Fue conductor de los programas de radio y TV "Habla el Pueblo" (2016) y "Contrapoder" (2018). Actualmente dirige Editorial Summa y "Contrapoder", suplemento dominical del Diario Expreso.


-¿Cómo interpretas la extensión de esta cuarentena, en un contexto de claro desborde de la situación?

-Da la impresión de que todo se ha desbordado por irresponsabilidad del gobierno y por la incapacidad de las personas que están pretendiendo administrar una crisis que ya se les salió de las manos. No se ha podido detener la ola de contagios. ¿Era previsible? Sí. ¿Lo sabíamos? Sí. Y, por supuesto, existe también responsabilidad de la ciudadanía, quien debió acatar el aislamiento. El bono universal debió haber sido transferido desde el inicio, se debió haber creado un padrón de todas las personas mayores de 18 años y que reciban, por lo menos, 500 soles.

-Creo que ha dado la impresión de que ha faltado, entre los anuncios, medidas más acordes a la situación casi caótica en la que estamos, por ejemplo, en el sector salud. Hemos visto el caso de Iquitos, que es trágico. ¿Va a ser realmente útil extender la cuarentena?

-Cuando el Gobierno anunció la cuarentena, lo hizo de un modo que sorprendió, incluso, a la oposición. Parecía que Vizcarra mostraba tener claro el panorama. El Perú fue uno de los primeros países en declararse en cuarentena. Sin embargo, nos engañamos todos. El gobierno empieza a fracasar cuando comienza a maquillar cifras, a mentir sobre el crecimiento de contagios, cuando dice que hay camas disponibles mientras vemos colas tremendas en hospitales y pacientes sentados en el piso con balones de oxígeno. En Iquitos están muriendo los médicos y en una entrevista, el Ministro de Salud dijo que no va a mandar helicópteros para que sean evacuados a Lima porque son ciudadanos comunes y corrientes. En un momento de guerra, como el actual, un médico es un soldado.

-¿Podemos esperar una caída del ministro de Salud?

-El Colegio Médico ha pedido que se retire al ministro de salud, porque ha demostrado indolencia con los médicos. Estoy totalmente de acuerdo con eso. Es, por otro lado, un ministro alarmista. Es cierto, uno tiene que hablar con la verdad, pero tampoco se puede psicosear a la población, diciendo que todos nos vamos a contagiar, van a haber muchísimos muertos…

-Bueno, también es importante que la gente sepa qué es lo que va a pasar, porque, a fin de cuentas, eso es lo que va a pasar…

-La gente tiene que saber qué es lo que va a pasar, pero el Ministro tiene que estar a la altura de la verdad, y, sobre todo, no puede desproteger al personal de la salud. Si uno manda a un soldado a la guerra, tiene que levantarle la moral.

-Es curioso, porque esta inestabilidad en términos de ministros no es novedad, es algo que ha marcado el transcurso de este gobierno.

-Antes de la pandemia, lo que teníamos era un presidente con un gabinete al que se la acababan de caer 4 ministros, que empezaban a mostrar vínculos con la corrupción de Odebrecht. Además, Alarcón, que no es santo de la devoción de nadie, ingresaba al Congreso para tener una especie de megacomisión para investigar al presidente por lo de Chinchero. Había un gabinete inestable y un presidente a quien se le empezaban a descubrir manejos turbios que parecía haber tenido con anterioridad. Y, de repente, aparece la pandemia, y, aunque suene fuerte, fue una especie de amortiguador para el Ejecutivo. Creo que es momento de hacer una autocrítica, ver quién está realmente a la altura de las circunstancias, y, finalmente, convocar otro tipo de gabinete. El Perú tiene técnicos, profesionales, gente de primer nivel.

-De todas maneras le ha tocado al gobierno una etapa muy complicada, con varias crisis, una tras otra, por ejemplo la crisis política con el Congreso hace muy poco. Después de todo esto, ¿cómo crees que será recordado el Presidente Vizcarra?

-Seamos justos: Vizcarra ha recibido un país en ruina moral, en ruina política, que, encima de todo eso, viene con esta pandemia. Sin embargo, todo esto pudo ser una oportunidad para que el gobierno demuestre que puede ser eficaz, cosa que no ha demostrado, a excepción de cuando tuvo los pantalones de cerrar el Congreso. Estoy de acuerdo con esa decisión, que creo fue constitucional. Sin embargo, hoy, creo que el Gobierno no termina de reaccionar, y, aunque estoy de acuerdo con que se haya prolongado la cuarentena, creo que lo esencial ahora es la celeridad en la ejecución de medidas. No necesitamos enfrentamientos con el Congreso, por ejemplo, que aprobó la ley del retiro de fondos AFPs y el presidente no la firmó.

-Es curioso porque fue él quien puso en la mesa el tema de las AFPs, de la reforma, que si bien dijo que debía darse después del estado de emergencia, era una prioridad.

-Exacto, yo creo que sí era necesario ese retiro de las AFPs. Lo que se ha aprobado es un decreto con trampa: te dice que se puede retirar hasta un 25%, y, entonces, si uno tiene 100,000, debería poder retirar 25,000. Sin embargo, la norma te pone un tope de 12,300 soles retirados… Pero, de todas maneras, es un amortiguador para la población en este contexto.

-El tema de las AFPs, asumimos, podría estar relacionado a presiones de grupos de poder, las mismas AFPs, la CONFIEP… El no firmar esa ley de retiro debe haber sido una decisión fácil de tomar para el presidente.

-Lo que realmente me sorprende, y me da mucha tristeza, es la falta de solidaridad de los empresarios que conforman, por ejemplo, la Sociedad Nacional de Industrias, la CONFIEP, ADEX. Es gente, que, si bien, no está en la obligación de ayudar, forma parte también del barco. Si el barco se hunde, nos hundimos todos.

-Cuando llegue el momento de la “reconstrucción”, va a ser necesaria una cooperación del sector privado. ¿Cuáles serán los mayores retos en ese momento?

-Les guste o no a nuestros amigos liberales, el Estado está en la obligación de proteger a todos. Por lo tanto deberá realizar una inyección de capital en la PYMES, y en todas las empresas que demuestren haber tenido grandes porcentajes de pérdida. Sino, esto no camina. El Estado al inyectar ese capital, las empresas volverán a su ritmo, volverán a producir, a pagar impuestos y el Estado finalmente recuperaría esa inyección. Por ejemplo, en el sector editorial están registradas 6493 empresas que necesitarán de ese impulso para poder adecuarse a la llamada “nueva normalidad”. Me refiero al servicio de delivery, las librerías, ventas en físico y PDF. Si la cuarentena termina el 24 de mayo, el virus seguirá en las calles, todos tenemos que adecuarnos.

-¿Qué lecciones podemos empezar a anticipar? No solo en el sentido político, sino también, de estilo de vida.

-Creo que hemos aprendido que tenemos que adoptar políticas de ahorro, ser cuidadosos con nuestra higiene, con nuestra casa, saber que nuestra salud es un bien que debemos preciar tremendamente. Creo que todo esto nos lleva a valorar lo poco o mucho que teníamos, en todo sentido, profesionalmente, familiarmente, personalmente. Es una lección que nos cayó de golpe, como sucede con todas las pandemias a las que la especie ha sobrevivido.



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