• Sol Pozzi-Escot

"Tenebre" (1982) y la hipocresía del arte actual


Encontramos en la película, creemos, una temática muy poco discutida en la actualidad, que sin embargo merece un poco más de atención. La historia, que narra una serie de asesinatos cometidos a la manera en que se cometían en la novela de crimen de un famoso y exitoso autor americano que promociona su obra en Roma, reflexiona de manera muy audaz y ciertamente atrevida alrededor de la temática del tabú. A través del personaje misterioso del asesino, se inicia en efecto una reflexión acerca del “poder” humano, de orden casi metafísico, que vendría con la liberación de este ante las limitaciones de orden social y moral establecidas a través de tabúes, temas que, como dogmas, deberían más allá del campo de reflexión, y sobre todo, de acción. El asesinato, tema central de la película, es uno de ellos. Se trata de un tema que efectivamente, como consecuencia de esta liberación absoluta de la voluntad que trata la película, está relacionado a otros que vendrían también de la mano con esta liberación de las pulsiones. Por otro lado, el hecho que el asesino se revele como el propio novelista quien trabajaba conjuntamente con un periodista para llevar a cabo esta ola de asesinatos termina de poner en la mesa el tema de la dualidad, de la oposición y posibilidad de convivencia de ambas pulsiones destructiva y creativa. Busquemos entonces simplemente comentar un poco a través del ejemplo de esta película el tema del tabú, que hoy parece pasar por un proceso de actualización, ya que cada vez más temas entran en este nuevo baúl de las verguenzas.

Si queremos partir de términos generales, dice Aristóteles en relación al tabú que “lo que distingue al hombre es que tiene conciencia del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto”. Si declaramos entonces que la humanidad yace en la conciencia de esta línea entre lo moral y lo inmoral, que los animales no tienen, esto dejaría a un personaje como Peter Neal, el novelista, fuera del espectro de lo humano si consideramos su rol como uno de transgresor moral. Al inicio de la película, se escuchan las siguientes frases: “The impulse had become irresistible. There was only one answer to the fury that tortured him. And so he committed his first act of murder. He had broken the most deep-rooted taboo, and found not guilt, not anxiety or fear, but freedom. Any humiliation which stood in his way could be swept aside by the simple act of annihilation: Murder." ¿Esconde esta transgresión de los tabúes morales una conciencia sobre-humana o infra-humana? Infra humana en el sentido de animal y sobre humana en el sentido de visionaria, lo que tenemos acá es una referencia a justamente esta dualidad,, consecuencia de esta transgresión de los valores establecidos que plantean autores como Nietzsche y Camus, defendiendo ambos rendir homenaje a la vida como acción conscientemente engrandecedora. Pero al parecer no es tan simple, ya que el personaje del escritor, como lo precisamos previamente, representa el conflicto entre ambas tendencias, a tal punto que su tendencia creativa, aquella como escritor, se enreda en un círculo vicioso sin salida con su tendencia destructiva, siendo una necesaria que pueda seguir existiendo la otra. ¿Tenemos en Neal una fuerza de la naturaleza románticamente encerrada en sus propios valores contradictorios fruto de un intento de superación de valores sociales y morales obsoletos para la mente más allá del tiempo?

Definitivamente no: Neal no es un buen escritor. O por lo menos digamos que no es uno creativo. Sus novelas no son más que panfletos comerciales para llenar los momentos vacíos, de aburrimiento, en los cuales uno puede coger un libro como quien toma una Coca Cola. Y esto es algo que señala el personaje de la periodista feminista, quien por cierto es irónicamente asesinada al inicio del filme, haciendo referencia a críticas hechas al propio Argento por justamente tener una predilección dentro de su filmografía por hacer coexistir la temática del asesinato con aquella de la belleza, mostrando el asesinato de mujeres bellas. Y esto nos lleva a nuestro segundo punto sobre Neal: no es una consciencia libre, es justamente una consciencia víctima de sus propios condicionamientos y dictámenes inconscientemente ejercidos específicamente por recuerdos reprimidos. En efecto, al final de la película, Neal recuerda claramente algo que su mente había bloqueado: de joven, mató a una chica que lo rechazó y lo humilló. No encontramos nada de sobre-humano acá, si queremos tomar lo sobre-humano en el sentido que Nietzsche le da con el tema del sobre-hombre. Encontramos a un personaje envenenado por sus propias contradicciones y debilidades morales, que encuentra en la destrucción y en una farsa creativa la vía de escape de todas estas pulsiones destructivas. Es interesante hablar de esto en Perú, país mundialmente conocido como el país feminicida. Pero dejemos ese tema ahí.

Dejemos 1982, año de estreno de la cinta, y saltemos a la actualidad. ¿Qué significaría hoy transgredir los tabúes? Hoy, en tiempos en que cada vez más temas que por resultar ofensivos pasan a la esfera de lo “no-conversable”, parece que transgredir los tabúes no tendría ningún interés artístico: se trata en la mayoría de casos de débiles intentos de transgredir débiles normas. Justamente fallan por este último punto: las normas a transgredir son débiles, si son consecuencia del auge de lo políticamente correcto. Lo que plantea Argento es una liberación total del creador ante su obra, en el ámbito de lo temático pero también, de la mano, en el ámbito de lo representado. Una lástima que estemos muy tentados de pensar que actualmente lo que se ve y se entiende comunmente como “transgresión de valores”, no lo es de verdad, ya que se sirve de una débil y permisiva nueva sociedad, anclada cada vez más en lo políticamente correcto para ponerse encima un disfraz de progresista y decirnos cosas que ya se saben. Así es, Argento lo dijo primero...

¿Esto significa que la película perdió su valor? Justamente no, esto significa que la película predijo tiempos en que el acto creativo se vería reducido por la mediocridad de los creadores traducida en la mediocridad temática de las creaciones, ya que son ambos sujetos a condicionamientos sociales en relación a lo que se debe o no tratar (y no hablamos solamente de productos con fines comerciales). El valor de esta película de Argento radica entonces en la importancia de esta liberación mental del creador (en el mundo real, afuera de la obra), que desgraciadamente hoy se ve sujeto, la mayoría de veces sin darse cuenta, a elementos más peligrosos que las tendencias, que son el auge de una sociedad cada vez más condescendiente de la mano con el auge de un progresismo cada vez más hipócrita.


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