• Sol Pozzi-Escot

¿Qué diablos es estar de moda?


No es que querramos, en lo absoluto, hacer eco a las declaraciones de una entertainer peruana muy conocida. Es que claro, comentarios-acertados o no- que rebotan tanto en redes sociales no pueden sino despertar un par de interrogantes en uno. Claramente, hablamos de personalidades de apabullante influencia. Vayamos al asunto: una figura mediática muy conocida en estas tierras declaró esta semana la muerte del rock. Alegó que “ha pasado de moda”. Es interesante, en relación a una problemática que poco a poco va germinando y prefigura este comentario, resaltar que se trata de un personaje muy popular quien dijo todo esto, un personaje que, el tiempo lo mostrará, es un claro ejemplar de aquellos bendecidos por la pasajera fama mediática. Entonces nos preguntamos: asumiendo que ella, por oposición al rock, está de moda, ¿qué diablos significa estar de moda?

Es odioso, pero no podemos evitarlo. El DRAE define “moda” como un “uso, modo o costumbre que está en boga durante agún tiempo, o en determinado país”. Resaltamos de esta definición “durante algún tiempo, o en determinado país”. En otras palabras, se trata de un “uso, modo o costumbre” esencialmente relativo a un espacio y una época. No encontramos nada más esencialmente- para bien o para mal- peruano, y- desgraciadamente- pertinente en relación a la época en que vivimos que la proclamadora de la muerte del tan popular género musical. ¿Significa eso que ella está efectivamente de moda?

Si bien el rock no posee actualmente el impacto comercial en las generaciones jóvenes de hoy que pudo haber tenido en aquellas anteriores, por haber sido desplazado de las listas por géneros como el hip hop, es justamente el hecho de que a pesar de no encontrarse-por el momento- en lo más alto de las listas de éxitos es aún de enorme relevancia para sus millones de seguidores. ¿Significa que se trata de un género obsoleto en relación “a las masas”? A lo mejor significa que se encuentra en una fase evolutiva. Por otro lado, retomando la dimensión puramente comercial del tema, que, tenemos entendido, es justamente aquello que marca la medida de aquello que está de moda, podemos nosotros, por contrapartida, declarar: está de moda aquello que corresponde al gusto efímero de un valioso público consumidor masivo. Quién diría...¿Podemos sospechar que el ideal no es “estar de moda”?

Otra sorpresa fruto de esta pequeña reflexión: las palabras de la showgirl de moda nos llevarían a consideraciones de índole más estructural. Efectivamente, pensamos, ¿qué se puede rescatar de la idea de “estar de moda”? ¿Es compatible con una propuesta que vaya más allá de lo establecido y lo masivo? Si aquello que va más allá de lo establecido y lo masivo no es necesariamente aquello que va siempre acompañado por una necesidad de lucro, está claro que no son compatibles.

Esto sugiere algo que tampoco es deseable: se trata de una concepción de lo “alternativo” que va identificada con nociones como la “marginalidad”, con el mito del “artista maldito”, posturas baudelerianas (El Albatros) no compatibles con una propuesta que buscaría, en ideal, lograr alguna forma de impacto en un público “más amplio”. Tendencias actuales hacen pensar que hay un puente con el público masivo en “redes sociales”, pero, realmente, ¿cómo utilizar un medio masivo sin caer en los clichés de influenciadores maniáticos? Comenzamos a entender cuál es el contexto en que una figura popular como la verduga del rock “está de moda”.

En su Diccionario de Lugares Comunes, Flaubert define la poesía de la siguiente manera: “Completamente inútil: pasada de moda”. Qué coincidencia.


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