• Sol Pozzi-Escot

“El teatro tiene todos los elementos para tener una vida mejor”, una conversación con Jimena Lindo


Foto de Vanessa Ferro

Jimena me recibió en su taller en Miraflores, justo antes de que comiencen las clases de actuación que está actualmente dictando a no-actores. La fui a buscar en un impulso por comprender mejor, tanto a causa de un deseo mío por una vocación cinematográfica, como a causa de cuestionamientos y problemáticas personales, de orden más filosófico (para variar), cómo se puede encontrar, en el teatro y la actuación, más que una lección de vida, una forma de vivir. Saber cómo la actuación permite reconfigurar ciertos parámetros establecidos del hombre en sociedad, y entrar en un camino de descubrimientos potencialmente infinitos. Entonces, le pregunto:

Sol Pozzi-Escot: Existe un poco el mito romántico de que un actor nace, y siempre es actor, y es una vocación innata, y por otro lado se piensa que es algo que se va descubriendo y formando. Sabemos que has sido actriz desde chica. ¿Cómo te descubres tú como actriz?

Jimena Lindo: De niña hacía ballet, después de unos años descubrí el teatro y fue ahí donde encontré un lugar donde me sentía absolutamente cómoda, valorada, y eso para una adolescente es básico. Encontrar alguna arista en la que tu autoesstima crezca...En la adolescencia la autoestima se va al suelo...Y me sentía muy bien, me sentía en familia... Ni siquiera lo decidí, simplemente es algo que se fue dando... Luego...Para asumirme como actriz...pasaron muchos años más. Recuerdo que la primera vez que puse “Profesión: actriz”, creo que tenía 25 años, algo así. Era más grande, ya había hecho novelas, había trabajado con Roberto Ángeles. El ser actriz parecía algo muy grande, hasta que en algún momento lo puse ahí y...

SP-E: Es un poco saltar al mundo ya asumido como algo, y lo digo también por mí... Llegar al punto en que uno dice “soy esto”, es todo un proceso...

JL: Sí, y es bien curioso porque han pasado los años y como que la vida también te va sorprendiendo... Nunca pensé enseñar, y de pronto me encuentro ahora enseñando, y encuentro una gran pasión que tengo que me encanta, y si termino no sé... haciendo yoga (risas)... Ahora, esa etiqueta de “soy actriz” tampoco la tengo como un sello...

SP-E: Claro... Y por otro lado un actor tiene que tener dominio de su cuerpo, digamos una elasticidad del cuerpo, y se da también lo mismo para la mente, es decir poder adaptarse a cada época, a cada contexto, a cada personaje. ¿Cómo calificarías esa característica que tiene que tener el actor para poder moverse de tal manera? ¿Cómo se da?

JL: Flexibilidad...Flexibilidad corporal y flexibilidad mental. Yo creo que eso está unido. Un cuerpo rígido alberga una mente rígida, un cuerpo flexible alberga una mente flexible. Sobre todo la columna, la columna tiene que ser muy flexible, alberga todo el sistema nervioso. Creo que la profesión del actor tiene aristas hermosas y una de ellas es la empatía, poder ponerte en el lugar del otro, y la abstención de juicio. Eso se enseña desde el taller número 1: no juzgues a tu personaje. Y si eso lo trasladas a la vida cotidiana es una enseñanza hermosa... Lo que pasa es que lo usamos solo para la escena, y en la vida juzgamos, no somos empáticos...Yo creo que el teatro tiene todos los elementos para tener una vida mejor. Y eso es a lo que me dedico en mis talleres, habilidades teatrales para la vida cotidiana.

SP-E: Pensaba sino en el extremo opuesto, de un distanciamente exagerado hacia uno mismo, hacia los demás, por poseer esa flexibilidad. ¿No sería un riesgo?

JL: Siempre parte de ti. Tú eres tu instrumento de trabajo. No es como un fotógrafo, que usa una cámara, no tienes un lienzo ni un instrumento musical, te tienes a ti. Tú eres tu propio instrumento. Hay diferentes formas de encarar tu trabajo. Para mí, siempre parte de adentro, y es usar tu mente para acercarla al pensamiento del personaje. ¿Cómo voy a comprender un personaje de 1800 si no tengo ni idea? Para eso está el trabajo de investigación, y vas comprendiendo y comprendiendo, sin juzgar. Si juzgas estás perdido, se necesita hacer este engranaje entre el personaje y tú.

SP-E: Eso, ¿dónde entra el yo, el sujeto, el actor, en el proceso de construcción o de vislumbrar un personaje?

JL: Por la experiencia...Tú entiendes a tu personaje en la medida en que tengas experiencia para entenderlo. No digo que tengas que matar para entender a un asesino en lo más mínimo (risas)... Pero si haber aceptado que hay en todos los seres humanos un grado tanático, y saber de dónde puede partir un impulso de esa magnitud...Y es conocimiento de uno mismo y experiencia, y eso está a favor del personaje siempre.

SP-E: Y liberarse, te da una especie de objetividad hacia ti mismo, hacia los demas. Yo nunca me he encarado de esa manera, por eso te pregunto, pero en medio, creo, del proceso, uno puede tener una apertura ante si mismo y poder liberarse un tanto...

JL: Para mí es el camino, no digo que nadie acá haya ganado alguna batalla, pero es el camino, creo yo...

SP-E: Y hablando de la variedad de personajes que has interpretado, más allá de las peliculas, me acuerdo de la serie que hiciste hace poco “Historias de Papel”, una variedad increíble de personajes... El teatro... “El Bien Esquivo” que me encantó, dejame decirte, este personaje me pareció fascinante. ¿Cuáles son los personajes que más te han enseñado de ti misma, de las relaciones humanas...?

JL: Es muy curioso lo de los personajes porque a través de la experiencia me he dado cuenta de que los personajes te caen en los momentos en que los necesitas. Un personaje que me enseñó muchisimo fue Electra, Nora de Casa de Muñecas. Fue en el momento en que yo estaba en una transición hacia asumirme como mujer empoderada, sola, y era Nora... Y con Nora fue todo un aprendizaje que necesitaba...El portazo de Nora...Electra también me enseñó muchisimas cosas sobre el perdón. Creo que esos son mis dos personajes más queridos del teatro. Luego está la parte performática, que me ha encantado. Pero en el teatro que he hecho, Nora y Electra, y en el cine, “El bien esquivo”, porque fue mi primera pelicula, trabajé con Augusto Tamayo a quien le tengo un amor infinito...Y sí, la volvi a ver hace un par de años y era una bebita, tenia 18 o 19 años...

SP-E: Creo que ahorita, en el momento en que estamos, puede ser particularmente complicado, ya que ha cambiado un poco lo que significaria poder, primero, ser actor y segundo, poder establecerse como actor en el medio. No sé si viste una noticia que salió hace poco, que era un video, una delcaración que hizo Gisela Ponce de León, diciendo que en la actualidad, para que un actor pueda realmente trabajar y ser conocido tiene que tener una tropa de seguidores en redes y tiene que ser influencer. Y la pregunta es, ¿qué retos cree que trae la actualidad al hecho de ser actor?

JL: Yo había escuchado eso de actores españoles, que si no tenias mas de 50 mil seguidores, ni te llamaban. Es complicado, sobre todo para los actores como nosotros que no estamos habituados a las redes, ni sabemos cómo incrementar nuestros seguidores... Pero yo creo que mi trabajo va más allá de eso. Espero que no sea cierto, pero si Gisela lo dice por algo será... Me asusta un poco... Sí he visto en actores muy jovencitos- porque ahora hay toda una tropa de niños, de adolescentes- esta necesidad de figurar en redes socales, pero a la vez es un signo del tiempo. Pero horrorizarme no me sirve de nada, más bien aprender de ello. Se está transformando, y qué gano resistiéndome a la transformacion y juzgando... Mejor chequeo y voy viendo qué estarán haciendo...

SP-E: Se dice que trae consigo esta ola tecnologica que ha invadido la vida de todos una deshumanización de uno, es decir una banalización de los contenidos, de la vida, de los temas importantes. Todo al alcance de la mano y la información es desechable. Justamente lo que tú dices es importante, a través de la actuación y a través del teatro, traer de regreso esa empatía y ese estar en el momento. ¿Se podría hablar del rol de un actor con la sociedad, con el momento?

JL: Mira, qué bonito, no lo había visto así. Y si me parece importante...¿Por qué seguimos yendo al teatro? Porque se quiere ver gente diciendo la verdad, siendo honestos, que es algo que ya es muy difícil de ver. Caras vemos, corazones no sabemos... Instagram vemos, corazones no tenemos ni idea...(risas) Sí creo que es importante tener ese contacto, eso sí se está perdiendo... Irte a tomar un café con un amigo sin estar todo el tiempo en el celular, ir con una amiga a tomar un vino... Y con la información es terrible, en la epoca de la post verdad, si uno dice algo fuerte y claro en redes, aunque no sea verdad, la gente se lo cree. Me aterroriza un poco...

SP-E: Cerremos con esta frase de Shakespeare, que dice que el mundo es una obra y todos somos actores, ¿te parece finalmente que la vida sería una gran obra que hay que asumir?

JL: Sí, creo que la vida es una ilusión... y que nuestra labor es tratar de ver más allá de la ilusión, pero si quieres jugar a la ilusión, bacán pues... (risas)


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