• Sol Pozzi-Escot

Por Dios, nos hemos quedado sin opciones (parte 1)


La montaña rusa de la debacle nacional, que durante los últimos meses ha conocido picos excepcionales y muy dramáticos, podría, además de, claro, levantar toda clase de pasiones, tener el efecto contrario en uno de estos obligados visitantes de esta feria del terror del Perú de hoy que somos todos nosotros, y dejar nuestras mentes, en medio de la turbulencia, en un estado completamente anonadado, extático y abstraído. El shock despierta, pero también duerme.

Creemos por lo tanto que sería apropiado expresar, a manera de comentario más que de declaración, que andamos con la seductora sospecha de que es en estos tiempos de turbulencia que se agotan las posibilidades. Traigamos el punto hacia un ejemplo mundano (pero esencial): los posts en redes sociales. Un ejemplo preciso diría lo siguiente: ¿qué comentario puedo armar (para publicar en redes o en otro lado) que no sea más que un maremoto romántico de clichés pro-justicia y anti-corrupción que de haber sido recitado tantas veces se ha vuelto un nuevo himno nacional?

Claudia Cisneros llamó “maldito hijo de puta” a Chávarry (en su Twitter) por remover a los fiscales favoritos de todos. Y seamos honestos: ¿qué separa a Claudia Cisneros maldiciendo y mentándole la madre a Chávarry de Paquita la del Barrio llamando “rata de dos patas” al inmundo que la engañó? Claro, la primera respuesta que viene al espíritu es el amor a la patria, la decencia, el deseo de justicia... Pero, ¿no estamos cayendo, nosotros quienes nos oponemos férreamente a la putrefacción estructural del Perú, en clichés de adolescentes románticos?

Es comprensible una actitud como la de Cisneros, claro que sí. Es necesaria, además. Sin embargo, (aunque probablemente estemos pecando también de inocentes), el debate debería girar ya no en torno a quién puede imaginarse un insulto más creativo, sino en torno a qué solución esencialmente peruana y esencialmente moderna se puede traer ante un cáncer de este tipo. Es eso o esperar la metástasis.

Es un discurso esencialmente romántico, hijo de la Revolución Francesa, hijo de las aspiraciones humanistas. Pero, ¿no nos ha demostrado el último siglo que las aspiraciones humanistas, desgraciadamente, no son compatibles con el molde de un mundo capitalista (que parece estar condenado a mantener ese molde hasta el fin de sus tiempos, porque salir de este molde significaría en efecto el fin de los tiempos)? Y si decimos esto de las aspiraciones humanistas pues ni qué decir de las aspiraciones marxistas, o fascistas...o fujimoristas...

Y decimos esto, y esto también la razón por la cual creemos que nos estamos quedando sin opciones, ya que no podemos sino comenzar a sospechar que la metástasis ya llegó (no solo a Lima y al Perú, sino a todo el mundo, aunque en Lima y el Perú tenemos una forma de metástasis particular). ¿Qué nos queda entonces? No sabemos si es una lástima o un descubrimiento decir que solo queda disfrutar de las cosas pequeñas y esperar que el Internet ocupe el rol que debería ocupar en la vida del hombre. ¿Se ha hecho alguna vez alguna Revolución por Internet? La cinta porno de Kim Kardashian no cuenta.


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