• Sol Pozzi-Escot

"Estar chihuán", el ascetismo y la grandeza del espíritu


Lo que podrán leer a continuación es el resultado de una exhaustiva investigación. El método científico utilizado para llegar a estas averiguaciones garantiza su carácter veraz.

CHIHUÁN: adj. Neutro.

“Estar chihuán” significa, en primera instancia, no poseer los recursos económicos suficientes y necesarios para llevar a cabo un cierto estilo de vida. El término se refiere a aquello a lo nos podríamos referir, de manera coloquial, como “estar misio”.

“Estar chihuán”, es decir, recordemos, estar sumido en la más absoluta miseria, es un fenómeno propio a los países en vías de desarrollo...tercermundistas...si quisiéramos emplear el ya obsoleto término. Estos países, por obra del Divino (es decir la fuerza motriz detrás del orden de las cosas, es decir los países del primer mundo...o desarrollados), han conocido diversas etapas de crisis a lo largo de sus respectivas historias, justamente a causa de la inestabilidad tanto social como política que el colonialismo dejó (todo esto es científico, lo reiteramos, y muy preciso)

Sin embargo, en el transcurso de nuestras agotadoras- aunque muy enriquecedoras- investigaciones, descubrimos que el término “Estar chihuán”, puede poseer, en diversos contextos, otras acepciones.

Dice la Biblia: “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt. 5:3). “Los pobres en espíritu”, es decir los espíritus humildes, desprendidos en relación a las cosas, aquellos seres que no se aferran a lo material, suelen poseer (también por enseñanza Bíblica) esta rara cualidad del espíritu, el ascetismo. En este sentido “Estar chihuán”, más allá de no poseer los suficientes y necesarios medios económicos para solventar su existencia, es poseer la iluminación psíquica justa y precisa para vivir la vida dotado un alma mucho más allá de lo material, de las bajezas del deseo y la necesidad. “Estar chihuán”, si quisiéramos establecer un paralelo entre el cristianismo y el budismo, sería una de las características del Buda, otro espíritu más allá de las limitaciones materiales de la existencia mundana.

Vemos de esta manera que “estar chihuán” (seguimos usando esta expresión ya que no nos atrevemos a querer acuñar el término “el chihuanismo”), mucho más allá de ser la marca de una carencia, es la marca de una grandeza. Es una cualidad de un alma casi epicurista en la modernidad. “Estar chihuán” es estar a la altura de lo que en ideal debe ser un ciudadano moderno. Corresponde a esta voluntad humana de reconfigurar los planteamientos básicos de la existencia capitalista, apostando por un retorno a la simpleza del espíritu, que a su vez esconde gran sabiduría. No se refiere, para, a un alma corrupta. Todo lo contrario.

PD: La Tigresa del Oriente merece justicia.


14 views
 
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • LinkedIn

©2018 by alquimiacultural. Proudly created with Wix.com