• Sol Pozzi-Escot

LA HORA DE LAS DECISIONES (NUEVAMENTE)


¿Para qué diablos seguimos hablando de esto? ¿No estaba implícito, no lo sabíamos todos, que Lima está condenada? Miremos nomás la situación ante las inminentes elecciones municipales. Y sí, la cosa está negra, lo sabemos todos... Sin embargo, como en todas las elecciones, ha aparecido una figura que ha subido de manera meteórica en las encuestas, se ha vuelto la “nueva sensación” y promete... O parece prometer... Hablamos, claro, del señor Muñoz, candidato del partido Acción Popular. Su aparentemente implacable alza en las encuestas, acompañada de muchos memes y de gran presencia en las redes sociales, ha inevitablemente venido acompañado de una serie de detractores, que aseguran que estamos viviendo un PPK 2.0 a escala regional. ¿Es Muñoz un PPK a escala reducida? ¿Qué esconde realmente este cierto rechazo que se ha generado ante la subida de este candidato? ¿Vale la pena votar por él?

“Muñoz es el nuevo PPK”, se dice. ¿Por qué lo sería?, uno se podría preguntar. ¿Qué tiene que ver? Pues porque aparece como el candidato “pituco”, porque fue alcalde de Miraflores, porque a través de las redes sociales, según sus detractores, se le ha endiosado, y ha quedado como el candidato bueno, el simpático, el colorao... ¿Pero no es un poco exagerado? Podríamos pensar que esta compulsión por comparar a Muñoz con PPK no es más que el resultado de una paranoia política generalizada: hemos visto constantemente cómo una serie de arquetipos políticos se han venido repitiendo, todos nefastos, lo que nos ha puesto, naturalmente, a la defensiva.

No se trata de poner las manos al fuego por Muñoz. Se trata de comprender que se trata del único candidato que no ha sido vinculado a actos de corrupción, que no registra antecedentes penales, que cuenta con experiencia municipal y reconocimiento (además de haber recibido numerosos premios por su labor como alcalde de Miraflores, la última encuesta de CPI le da un 82% de aprobación entre los habitantes de Miraflores). Por lo menos es el único que ostenta de estas cualidades entre los favoritos de la contienda. Y si bien su campaña haya conocido algunos baches, (¿qué cosa es “Lima-flores”?) podemos casi estar seguros de que entre las opciones que tenemos en la carta, encontramos en Muñoz el único menú que no nos va a mandar al hospital. ¿Se trata nuevamente de votar por el “mal menor”?

No...No se trata de votar por el mal menor. Para comenzar, Muñoz no representa ningún mal. Se trata, esencialmente, de hacer aquello que sabemos hacer cada vez que hay elecciones: tomar decisiones. Ante un panorama con el que tenemos, con candidatos que han sido acusados de todo, desde violación hasta estafa, es necesario reconocer que a puertas de las elecciones del 7 de octubre, la decisión debe ser tomada ya. Debemos realmente considerar la situación y preguntarnos cuál es el voto responsable, cuál es el voto que representa mejor aquello a lo que aspiramos como ciudad. Ante una Lima en triste decadencia, es ahora el momento de votar, siempre con cautela y atención, por la opción que nos permitirá afirmar nuestro deseo, como miembros de una misma ciudad, de alejarnos del camino que tristemente hemos venido tomando. Se trata, hoy, de votar por Muñoz. Y con ese mismo interés, aquel de cuidar de nuestra ciudad, de llegar a ganar este candidato, será nuestro deber estar atentos, para evitar que se repitan situaciones adversas como las que hemos conocido con alcaldes anteriores. El reciente clima político nos ha demostrado que estamos en medida de levantarnos, de hacer escuchar nuestras voces. Hagámoslo votando, y después del voto. Finalmente se puede.


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