Urpi: La olvidada revista de literatura infantil peruana



Hermana menor del libro, las revistas en nuestro país han tenido una importante labor en la creación de dialogo entre lectores y autores. Si el objetivo es digno, la revista intentará convertirse fielmente en espectador de su época. Siendo tribuna de lo que no se dice y aportando —según su objeto de estudio—, con temas de ciencias, artes, políticas y sociales.

Durante el siglo pasado y desde antes, nuestro país dio a luz a numerosas revistas que aportaron cultural e ideológicamente al escaso material intelectual que solía desarrollarse en el Perú. Desde el Mercurio Peruano de la Sociedad de Amantes del País, hasta el Amauta de Mariátegui. O desde Colonida de Valdelomar hasta el Boletín Titikaka del Grupo Orkopata. Las revistas aparecen como una suerte de espacio de información y conocimiento para el público lector.

Mas organizar una revista puede llegar a ser una tarea titánica, pues estas no suelen obedecer a fines lucrativos. Las revistas nacen por la necesidad de decir algo y por el afecto desinteresado por la cultura y la conciencia social. La llegada de Urpi nace como amalgama de ambas.

Nacida como suplemento del diario La Prensa, Urpi se convierte en una revista semanal que logra llegar masivamente al público lector, convirtiéndose así, en un proyecto ambicioso, pues las revistas literarias no llegan a tener una difusión de gran magnitud. Y solo se conforman con moverse entre un público estudiantil y más letrado. La llegada de Urpi en 1974 obedece a la Reforma de la Educación Peruana que fue desarrollada por el gobierno de turno, conducida por Juan Velasco Alvarado, y que, propició a la aparición de publicaciones pedagógicas en pos del desarrollo educativo y social del niño.

Así pues, la revista se editó entre una distinguida plana de investigadores, editores, ilustradores, pedagogos y escritores. Algunos nombres que resaltan entre este bello barullo de servidores son los de Carlota Carvallo de Núñez —reconocida escritora y pintora a quien la Casa de la Literatura Peruana nombra una de sus salas en su honor y de quien, lamentablemente, sus obras siguen sin reeditarse—, Arturo Corcuera —reconocido poeta a quien está de más presentar—, Jorge Eslava —escritor y educador que resalta por sus bellas e imaginativas historias para niños— y Rosa Cerna —profesora, poetisa y escritora de la generación del 50 a quien lentamente se está revalorando.

El contenido primordial de la revista comprendía relatos, mitos, leyendas y poemas; como también, dibujos y cuentos por parte de niños de todo el territorio nacional. Por lo tanto, por al menos dos años, Urpi se afianza como la mayor revista literario-pedagógica especializada a un público infantil. Logrando, tras un arduo trabajo, un total de 47 números —convirtiéndose en la revista infantil de mayor permanencia en la historia del país—. Después de Urpi, aparecieron otras más: Collera, con 10 números, que circuló entre 1978 y 1979; Cholito de nuestro reconocido escritor Oscar Colchado; y hasta Rayuelo, de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil, que resalta por sus temas de investigación, ensayístico y de crítica.

En ese marco, ante la ausencia actualmente de revistas de literatura infantil, la revista Bestezuela: Revista de literatura infantil y juvenil, lanza su convocatoria a la comunidad académica e interesados afín para ser parte de su primer número que abordará el tema de oralidad en la literatura infantil y juvenil. Esta revista, que nace desde el entusiasmo de estudiantes y egresados de las universidades nacionales: Federico Villareal y San Marcos; espera desarrollar un espacio que se consolide en medio de difusión, reflexión y crítica en torno a las investigaciones sobre literatura infantil y juvenil. Esperamos con ansías su primer número.

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