Sivas: La supresión de la inocencia



Esta película estrenada en el 2014, que ganó el premio del jurado en el Festival de Venecia, toma como argumento general la relación entre Aslan, un niño de once años, y Sivas, un perro de peleas. Al mando de Kaan Müjdeci, esta obra recibió elogios por su dirección, aunque también se expresaron críticas debido a su crudeza e imparcialidad con respecto a las peleas clandestinas de animales.


No obstante, lo que sostiene y engrandece al filme, es la actuación de Doğan İzci como el joven Aslan, quien debe atravesar el proceso de la niñez a la adultez en un pueblo rural y alejado, en el cual la violencia e insensibilidad hacen a un hombre. Más allá de los clichés de padres que reprimen físicamente o círculos sociales contemporáneos que incentivan a tomar decisiones para pertenecer al grupo, Sivas destaca por mostrar un ambiente frío y tenso, donde es el estilo de vida de la comunidad lo que exige a Aslan la supresión de sus propias emociones.


En cierto modo, la película parece comenzar in media res sobre este aspecto, ya que Aslan es presentado como un niño quien viene marcado por las creencias y costumbres de su pueblo. En este sentido, la agresividad y frialdad en el trato a los animales es una constante que opera durante toda la cinta, y esto es precisamente la puerta hacia el disfrute de las peleas de animales.


Por otro lado, las interacciones con un interés romántico no correspondido permiten evidenciar los conflictos que Aslan tiene consigo y sus sentimientos. Transformar la frustración en ira e indiferencia parece una salida fácil antes que admitir las inseguridades personales. Ello también queda evidenciado con las reacciones agresivas que presenta Aslan cuando se le critica o se intenta ir en su contra. Lo interesante bajo este aspecto es que la actitud del joven viene a ser no solo parte de su personalidad, sino un reflejo de los parámetros impuestos en su comunidad, entre los cuales ha aprendido lo que se supone que es una interacción social cotidiana.


Es en medio de esta situación que se presenta a Sivas, un pastor de Anatolia, que llega de otra ciudad a pelear contra el perro del jefe del pueblo. Entre los presentes, Aslan atestigua el violento enfrentamiento entre los canes, que resulta en la derrota de Sivas, el cual es abandonado por sus dueños quienes creen que ya está muerto. Impresionado y dubitativo, Aslan decide quedarse con el animal, pasar la noche con él y luego llevarlo a casa con el apoyo de su hermano mayor, Sahin.


El interés del niño por el animal malherido llevará a una relación de afecto, y, a pesar de que Aslan use a Sivas para impresionar a sus amigos, es consciente que no busca dedicarlo a una vida llena de agresividad. Si bien el final es abierto, queda claro que el joven Aslan debe tomar una decisión, y más que una decisión, una aceptación o quizá resignación, en medio de un grupo de hombres quienes tienen por afición apostar y disfrutar de las peleas callejeras.


Esta cinta, calificada de Bildungsroman en la literatura, evoluciona desde una primera escena donde un grupo de niños disfruta de encender fuegos artificiales a una carretera oscura en donde Aslan debe afrontar que, en la sociedad en la que vive, ha llegado el momento de pertenecer y perpetuar el estilo de vida de su pueblo. Lamentablemente la película acaba de ser retirada de MUBI y no puede encontrarse en otro servicio de streaming, pero, en caso esta vuelva a incluirse en algún catálogo, es una opción altamente recomendable dentro de lo que se refiere a la transición a la vida adulta en ambientes rurales.


255 views0 comments
 
  • Instagram
  • Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • LinkedIn

©2018 by alquimiacultural. Proudly created with Wix.com