ES RICARDO GARECA




Un día como hoy – 02 de marzo – hace 6 años fue presentado en la Videna Ricardo Gareca como nuevo director técnico de la selección peruana. Tras la salida de Markarián y el interinato de Bengoechea, el entrenador argentino asumió el reto aludiendo que confiaba en el jugador peruano. Hoy, le dedicamos unos momentos a los logros del mejor entrenador que ha tenido la selección nacional.

Luego de varios procesos fallidos, cambios de entrenadores, derrotas dolorosas y proyectos estampados, Manuel Burga dejó de ser el presidente de la Federación Peruana, abriéndole la puerta a Edwin Oviedo, por ese entonces presidente del Juan Aurich. El chiclayano tenía la oportunidad de empezar de cero, tomando como prioridad la designación de un nuevo entrenador que tome las riendas de un proyecto serio y de largo aliento de cara al mundial de Qatar 2022.


Con la ayuda del histórico Juan Carlos Oblitas- designado como director deportivo- se logró el mejor acierto de este mandato, la contratación del técnico argentino Ricardo Gareca. El “ciego” siempre tuvo en mente a Gareca por su habilidad para refrescar planteles y potenciar a sus jugadores en niveles altamente competitivos. Es así que un 5 de febrero- como bien cuenta Umberto Jara en su libro “El camino a Rusia”- viaja a Buenos Aires para transmitirle sus planes de armar una base para que la selección compita en el siguiente proceso eliminatorio, a lo que Gareca respondió: “Estoy de acuerdo con esas metas, pero si llego a un acuerdo yo voy a buscar esta clasificación (Rusia 2018)”, como luego veríamos que lograría. Y es así, la mentalidad de Ricardo era la de ganar, como veríamos reflejado en la cancha.


Antes de llegar a la selección el “tigre” (también le dicen “flaco”) venía de un mal paso por el Palmeiras de Brasil, en el que logró solo 3 victorias de 15 partidos disputados. Pese a ello, la confianza que se le tenía al argentino estaba intacta, principalmente porque ya había demostrado lo competitivos que podía convertir a sus planteles, como lo hizo en Vélez Sarsfield o en la “U”. Sumado a eso, es un entrenador que conocía el medio peruano y eso seguramente fue un factor determinante que lo acompañó cuando los resultados no lo hicieron. El conocer el torneo local, los jugadores, la prensa y el entorno, fue, es y seguirá siendo algo fundamental para cualquier entrenador que dirija a la selección peruana.


Es así, que uno de los mayores logros de Gareca fue consolidar un grupo. Formó un ambiente en el cual los jugadores peruanos no sufrían al venir a representar al país. Obviamente, esta es una cuestión que viene acompañada de los resultados, pero son muchos los casos de los jugadores que cuando visten la camiseta de la selección peruana juegan mejor a comparación de cómo lo hacen en sus clubes, cuando parecía, acá, ser siempre al revés. La confianza que logró – y al día de hoy sigue logrando- transmitir a los jugadores, hace sentir genuinamente el ser convocado como un privilegio – como siempre debería ser- y no un martirio como en una gran época pareció ser.


Cuando Gareca agarró el equipo, la base que utilizó fueron los jugadores locales, marcando así un recambio generacional que ningún entrenador previo se atrevió a dar. Fiel a su discurso inicial, reagrupó las piezas del seleccionado en base a su análisis del estilo de juego, compromiso y esfuerzo de los jugadores. Hoy por hoy, la gran mayoría de esa base se desenvuelve en el extranjero, tales son los casos de Gallese, Flores, Trauco, Aquino, por nombrar solo algunos. El “flaco” revalorizó al futbolista peruano y le cambió la actitud que por tanto tiempo perdimos dentro del verde. Afuera del campo como tanto dice el argentino todos son “guapos” pero adentro es donde se tiene que demostrar. Y eso, es otro de los grandes éxitos de su gestión.


Demás está decir que en cuanto a objetivos y resultados su proceso ha sido muy exitoso. Agarró la selección con el objetivo de anhelar la clasificación a Qatar 2022 y se adelantó llevándonos -luego de 36 largos años - a Rusia 2018. Definitivamente la clasificación al mundial es su máximo logro, en unas eliminatorias con exhibiciones fantásticas como el 2-1 a Uruguay en Lima, y con victorias sorpresivas como el 1-4 a Paraguay en Asunción y el 1-2 a Ecuador en Quito, dos plazas en las que por eliminatorias nunca habíamos podido ganar. Aquel 15 de noviembre del 2017 quedará por siempre grabada en la mente de 33 millones de personas. Una noche en la que cada peruano tiene un final diferente para esa historia, pero todos sentimos la misma emoción y sentido de pertenencia.


Asimismo, en Copa América, el DT de Perú cuenta con un récord envidiable. En 3 certámenes logró 7 triunfos, 5 empates y 4 derrotas, un tercer puesto en Chile 2015 y un segundo puesto en Brasil 2019, competencia en la que volvió a meter a Perú a una final tras 44 años. Este último campeonato -dejando de lado el desliz con Brasil por fase de grupos- la blanquirroja demostró un nivel altamente competitivo, sobre todo en ese contundente 3-0 sobre Chile en las semifinales, en el que tranquilamente puede ser el mejor partido bajo el mandato del argentino.


Ricardo es el que más veces dirigió a la blanquirroja, con 71 partidos oficiales. Su saldo es 28 victorias, 17 empates y 26 derrotas. No se puede medir a un entrenador solo por resultados. Sin embargo, creo que lo de él- por estilo y formas- sería igual más que aceptable. Es por eso que el “flaco”, aquel que nos dejó afuera de un mundial -allá por 1985 con un gol agónico en el Monumental de River Plate- es irónicamente quien nos devolvió las sonrisas y el buen fútbol, en esta despintada blanquirroja que perduraba en una batalla constante de egos, escándalos y decepciones. Él es quien nos permitió volver a sentirnos identificados con el seleccionado nacional. Por eso y mucho más, es Ricardo Gareca, el mejor entrenador de la historia de la selección peruana.


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