CARLOTA CARVALLO: EN LOS ALBORES DE LA LITERATURA INFANTIL PERUANA




Desde la aparición de Juguete (1929) de Alida Elguera, hasta los bellos libros álbum que atiborran las librerías de hoy; la literatura infantil en el Perú ha pasado por distintas y numerosas etapas. A su vez, muchos fueron los nombres que desfilaron y lograron contribuir y desarrollar una literatura infantil de carácter nacional; autores como: Angélica Palma, Rosa Cerna, María Wiesse de Sabogal, José Portugal Catacora, Oscar Colchado Lucio y Francisco Izquierdo Ríos, dedicaron parte de sus vidas a debatir y desarrollar la labor literaria en torno al niño lector.


A pesar de ello, Izquierdo Ríos nos decía que la literatura infantil en el Perú: «salvo contadas y vigorosas excepciones, se consagran a imitar efímeras modas literarias importadas del exterior». Por lo tanto, se intentaba lograr la integración de una literatura que interpretara al Perú. En un país mestizo como el nuestro, rico en cultura y tradición folklórica, la imitación debía dejarse de lado para afianzar una literatura de identidad nacional.


En ese orden, la aparición de Rutsi, el pequeño alucinado (1947) contribuyó a renovar la dirección donde pretendía movilizarse la literatura dirigida a niños en el Perú. Describiendo la geografía física y social de nuestro país; y a su vez, acompañándolas con leyendas, relatos, historias y mitos que estimulaban las pericias de nuestro geniecillo amazónico. Así pues, Rutsi, se convierte en el primer atisbo de una prosa limpia y sin ornamentos innecesarios. Tocando temas profundos de la naturaleza humana. Temas que no son tocados con fijeza debido a su índole, aparentemente, sesuda. Porque se suele pensar, erróneamente, que los textos para niños deben tocar solamente temas superficiales.


Pero, ¿Quién se halló detrás de esta suerte de aparición presagiosa dentro de las letras peruanas? Carlota Carvallo de Núñez —Cota para los que la conocieron— fue una escritora, artista y compositora que se distinguió, sobretodo, por sus cuentos e historias para niños. Su producción abarcó los distintos géneros literarios, incursionando inclusive en el teatro y la poesía. La claridad y sencillez de sus historias la afianzaron como una portavoz de su época en lo que refiere a los textos dirigidos para niños. En su primera etapa académica, estudió en la Escuela de Bellas Artes de Lima, teniendo como maestro a José Sabogal. Hecho que, al decidir enfocarse por completo a la literatura, le sirvió para ilustrar sus primeros libros: Rutsi, el pequeño alucinado y El pájaro niño y otros cuentos. Más adelante, su hija Rosario, se encargaría de las ilustraciones de los libros.


La generación literaria de Carvallo heredaría las preocupaciones de los indigenistas de la década del 20, motivando una «literatura de raíces populares y nacionales» como diría Tamayo Vargas. De ahí que, Rutsi, pasee al lector por las tres regiones geográficas del Perú, mostrando las distintas creencias y costumbres de este país de entidades múltiples. Así, con esta primera publicación, Carvallo impulsó una literatura infantil autóctona, que se desarrollaría más adelante con sus demás publicaciones: El pájaro niño (1958), El arbolito y otros cuentos (1962), Cuentos fantásticos (1968), Cuentos de la navidad (1970) y El Amaru y otros cuentos (1976) que editaría junto a Rosario Núñez —su hija— y Erich Avemann Schnitger. En una entrevista para El Comercio, Carvallo reflexiona sobre el cuento:

Creo que el cuento desempeña un papel muy importante en la educación. Los héroes que alimentan la fantasía del niño deben de surgir de su propio ambiente y no de literaturas extranjeras. […] Tenemos en nuestro rico folklore magníficos elementos aún inexplorados.


Como dije anteriormente, Carvallo no solo se movilizó en el cuento. También incursionó en el teatro infantil, y modelaba ella misma sus propios personajes en títeres. En una entrevista con el diario La Crónica, Carlota Carvallo confiesa que empezó en este género para deleitar a los amigos de sus hijos. Entre algunas piezas encontramos a su famoso Oshta y el duende, como también La tacita de plata. Estas piezas teatrales han sido reunidas bajo el nombre de Teatro para niños y fue publicado en el año 2015 por Ediciones SM.


Como vemos, su labor ha sido importante. Situándola junto a Francisco Izquierdo Ríos como colosos dentro de esta rama de la literatura peruana. La contribución de Carvallo a la literatura infantil sobrepasó el territorio nacional. Contribuyendo con revistas del extranjero y recibiendo numerosos premios nacionales e internacionales. Al fallecer, dejó una gran cantidad de textos sin publicar: 130 cuentos y 30 obras de teatro infantil. Textos que aún permanecen inéditos.


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