Cómo entender lo fantástico y lo neofantástico desde Poe y Cortázar





Como menciona Jaime Alazraki, la diferencia entre lo fantástico y lo neofantástico reside en varios elementos que construyen textos que contienen elementos extraordinarios, pero que caen en categorías distintas. Para el caso de “La caída de la casa Usher”, de Edgar Allan Poe, y “Casa tomada”, de Julio Cortázar, ambos pertenecen a lo que viene a ser el relato fantástico y neofantástico, respectivamente.


El primer elemento que diferencia a ambos géneros es su visión. En lo fantástico se asume la solidez del mundo real, con todas sus leyes físicas y ello funciona de base desde lo cual parte el relato para, posteriormente, introducir un elemento que perturba esta realidad, que va en contra de las leyes que rigen al mundo, ya que su intención es justamente desbaratar esta construcción con la aparición de lo sobrenatural. Esto es entendido por los personajes como fuera de lo común y, por lo tanto, atemorizador. El relato de Poe se enmarca en un mundo realista similar al nuestro, sin ningún componente que salga de los moldes de lo normal. Ni el aspecto tétrico y muerto de la casa o la apariencia cadavérica de Usher son por sí mismos sobrenaturales, sino que están dentro de lo que se considera real. En el caso de lo neofantástico, la realidad no es más que una máscara que oculta otra realidad, una que es la verdadera y se oculta bajo esta carpa que es la realidad regida por las leyes físicas. Por ello, los personajes no presentan sorpresa cuando lo “fantástico” aparece. En “Casa tomada” todo parece ir acorde a una visión realista de las cosas hasta que una parte de la casa es “tomada” por los murmullos y los hermanos aceptan esto con la gran pasividad, como si fuera algo natural y esperable, y continúan con sus quehaceres diarios. En ellos no hay asombro por lo sucedido, aun cuando escapa de lo común. Esta fisura en la realidad es considerada parte normal de la vida diaria, ya que poco a poco la otra realidad, la verdadera, se hará presente gracias a estos sucesos.


El segundo elemento importante es la intención. El relato fantástico tiene como meta generar miedo al lector. Esta es la característica principal por la que se distingue a un texto como fantástico a no, según la definición clásica. Los autores de relatos de este género buscan que el lector sienta terror con los sucesos fantásticos que ocurren, ya que ellos trastocan el orden cotidiano de la realidad con hechos sobrenaturales. El relato de Poe justamente hace esto mientras avanza, ya que poco a poco se da una degeneración física de Usher y de la casa, a la vez que también una degeneración de la propia integridad mental del protagonista. Ya hacia el final, Madeline, la hermana de Usher que al parecer había muerto y fue enterrada por este y el protagonista, regresa luego de una escena terrorífica de golpes en las paredes, puertas y una lluvia tormentosa. Madeline se presenta bañada en sangre nueve días después de ser enterrada y se abalanza sobre Usher, quien muere del susto junto a ella. Mientras el protagonista huye de la casa, voltea y ve cómo esta se destruye, cómo muere junto a los hermanos. En lo que respecta a lo neofantástico, su objetivo no es aterrorizar al lector, sino expresar cuestiones que el lenguaje de la comunicación se haya limitado para verbalizar, debido a que transmiten esa otra realidad en busca de ser reflejada. Además, estas “metáforas epistemológicas” (así las llama Alazraki) son ambiguas y pueden aceptar diversas interpretaciones. El relato de Cortázar puede ser entendido de múltiples maneras. Los murmullos pueden reflejar a los antepasados de los hermanos que vivieron en esa casa y que intentan apoderarse de ella, por lo cual los protagonistas deben escapar y aprender a vivir en el mundo. También puede ser entendido desde una perspectiva antiperonista, según la cual los murmullos serían las fuerzas políticas que van invadiendo a la burguesía y terminan dejándolos en la calle, en un gran estado de decadencia.


Finalmente, el último elemento es la mecánica. Los relatos fantásticos establecen una sucesión cronológica para introducir lo sobrenatural. Primero se presenta el mundo realista y, con el transcurso de la trama, se introduce lo sobrenatural, razón por la que perturba tanto, ya que con anterioridad se construye una realidad dentro de los parámetros de lo normal y luego esta es alterada. En el relato de Poe primero se construye un mundo realista, con elementos macabros como lo es la casa deteriorada de los Usher y la propia apariencia de los hermanos, pero es recién con el transcurso de la trama que se nos presenta lo sobrenatural con los ruidos extraños y, al final, la aparición de Madeline y la destrucción de la casa. En lo neofantástico no ocurre lo mismo. Lo fuera de lugar, lo fantástico, se puede presentar incluso bien empezando la propia historia y no necesita de la construcción de una atmósfera determinada, como ocurre en “La caída de la casa de Usher”. Cortázar coloca lo fuera de lo común sin presentarlo, como de improviso, sin que los personajes se inmuten con ello. No prepara una atmósfera terrorífica o misteriosa, sino que instala lo que él llama fantástico en medio de la cotidianidad de los protagonistas, como si fuera una parte más de sus vidas.


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